innovación, creatividad & pronoia

6.2 Criterios básicos: libertad y productividad

Los métodos, por distintos que sean, son una herramienta para que las personas corrijan unos malos hábitos que son comunes: la desconcentración, el estrés y la desgana.

Este trío de males que alargan la jornada laboral en detrimento del tiempo de ocio y descanso, pero pueden combatirse. De hecho, vinculada a ellas hay tres grandes agujeros negros que se tragan el tiempo de los trabajadores en las empresas y que en la que nos hemos centrado en tema anteriores: el correo electrónico, las reuniones y las interrupciones.

Las reuniones son tóxicas normalmente tratan sobre temas abstractos y poco prácticos, aportan muy poca información de interés por minuto, se desvían del tema, no se preparan adecuadamente, derivan en más reuniones inútiles y casi nunca valen lo que vale el tiempo de todas las personas presentes. Para que una reunión sea productiva, hay que determinar si es realmente necesaria, establecer un tiempo límite, invitar a la menor cantidad de gente posible, prepararla (por ejemplo, que todos los asistentes lean una información en lugar de emplear tiempo en la reunión en exponerla) y, lo más importante de todo, llegar en ella a una solución y designar a un encargado de implementarla.

A veces en las empresas se trabaja como si los empleados fueran bomberos apaga fuegos y esto ocurre por falta de organización. El resultado del esfuerzo mayúsculo que supone cambiar hábitos, tomar las riendas de la propia agenda, dejar de ser bomberos y decir que no, es según los especialistas, una mayor calidad de vida. Recuperas tu vida. Si trabajas distraído, te vas más tarde a casa porque la jornada se alarga y no te da tiempo a nada. Pero no solo eso.  Los malos hábitos no solo ocurren en el trabajo.

redessociales

El ejemplo de Benjamin Franklin

Benjamin Franklin, a lo largo de sus 84 años de vida, tuvo tiempo para crear una gran cantidad de inventos y al mismo tiempo ser uno de los padres fundadores de Estados Unidos, pero, ¿Cómo lo consiguió?

Uno de los grandes secretos de su éxito fue algo tan simple como un plan diario, un ritual de hábitos y tareas que convirtieron su día a día en una rutina eficaz y todo ello sin dejar de vivir y disfrutar de la vida.

Por ese motivo hemos querido ponernos en los zapatos de Benjamin y pasar un día de nuestra vida utilizando su método y así poder comprobar lo eficaz que puede llegar a resultar.

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Un día en la vida de Benjamin Franklin

5:00-8:00: Empezar bien el día es clave para sacarle el máximo partido

Madrugar es importante para tener mañanas productivas. Las preguntas son herramientas muy poderosas, y Sir Benjamin era muy consciente de ello. Por este motivo siempre empezaba el día preguntándose: ¿Qué es lo que puedo hacer bien hoy? ¿Qué es lo que puedo conseguir y sentirme orgulloso por ello?

Ser resolutivo y plantearse de antemano los objetivos del día e ir a por ellos, es una característica propia de las personas eficaces. La mejor forma de conseguir lo que te propones.

8:00-12:00 Focalízate en tu trabajo más importante. 

No redes sociales, no parada para café, no distracciones, tan sólo la máxima concentración en realizar el trabajo que te has propuesto y en acercarte cada vez más a cumplir los objetivos.

Las interrupciones son el enemigo de la productividad. Somos más productivos a primera hora del día o a última. no es coincidencia que sea cuando hay menos gente alrededor. Las interrupciones fragmentan la jornada en pequeñas series de momentos de trabajo. Quince minutos, cuarenta como mucho, y respondes a una llamada, recibes un correo o tienes una reunión. No se pueden hacer grandes cosas en periodos tan cortos de tiempo. Fuérzate a tener largos lapsos de tiempo a solas: te harán mucho más productivo.

Está claro que hoy en día vivimos en una época donde la capacidad de mantener la concentración se ve mermada debido a la gran cantidad de estímulos externos que recibimos. Sin embargo conseguir estar el máximo de tiempo concentrado en una tarea y evitar las distracciones puede multiplicar de forma exponencial nuestra productividad.

Técnicas como la del pomodoro y otras de las que ya os hemos hablado o hablaremos os ayudarán a conseguirlo.

Franklin gestion tiempo

 

12:00-2:00: Aprende algo nuevo cada día.

No todo va a ser trabajar sin descanso, llega un momento en el que necesitamos parar y recuperar fuerzas para volver a ser productivos más tarde. Sin embargo, eso no evita el hecho de tener que perder el tiempo leyendo cosas que no nos aportan ningún valor. Os habéis preguntado cuanto tiempo de nuestra vida dedicamos a leer y ver noticias (sucesos, política, deportes, prensa rosa …) que no nos aportan nada.

Benjamin Franklin dedicaba esos tiempo de descanso a leer y seguir nutriéndose de información que le permitiera seguir aprendiendo y crecer intelectualmente.

¿Porque no cambias lo que haces en ese momento de descanso y en lugar de cotillear en Facebook te pones a leer un blog interesante? 😉

2:00-5:00 Acaba lo que has empezado.

¿Cuántos de los objetivos que te habías planteado al levantarte por la mañana has conseguido? Revisa de nuevo la lista e intenta conseguir el máximo número posible de tareas. Intenta mejorar cada día.

El objetivo no es alargar el tiempo y marcharte a casa tarde, sino trabajar de forma mucho más eficiente durante el tiempo que te dediques a ello, acabar antes y poder sentirte orgulloso de lo conseguido y sobre todo: tener más libertad para hacer lo que realmente te llena o te gusta.

5:00 -10:00 Encuentra tiempo para ti y las personas importantes en tu vida.

Recompensa un día de trabajo productivo con lo que más te gusta hacer.

Después de un día duro es importante aprender a desconectar y no llevarte el trabajo a casa. Para eso las mejor forma es saber disfrutar de tus aficiones y pasar tiempo con tus amigos y familia.

Franklin demostrando la naturaleza eléctrica de los rayos

Por último, pero no por ello menos importante, acaba el día con un examen:

¿Qué es lo que he conseguido hacer bien hoy?
¿De que me siento orgulloso?

Hazte ésta pregunta antes de irte a dormir, repasa los momentos más importantes del día y agradece las cosas buenas que te han pasado.

Llevar a cabo este ritual puede parecer complicado pero si os fijáis Benjamin Franklin no dedicaba a trabajar más de ocho horas al día y aún así se convirtió en un importante científico e inventor capaz de idear y desarrollar el pararrayos o las lentes bifocales.

 benjamin-franklin-mejor

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