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6.5 Inercia vs Sinergia

Vivir es vibrar, pero nuestra sociedad quiere asimilar felicidad con facilidad; quiere hacernos creer, y lo ha logrado en buena manera, que la vida ideal es aquella que no exige esfuerzo, en la que todo aparece confortable, sin cultivarlo; casi que sin pedirlo. Casi sin esfuerzo pero con algo mucho más importante: atreverse a tomar las decisiones que más te acerquen a lo que eres y te hace feliz.

gestion del tiempo y toma de decisiones

En física, la inercia  es la propiedad que tienen los cuerpos de permanecer en su estado de reposo o movimiento, mientras la fuerza sea igual a cero, o la resistencia que opone la materia a modificar su estado de reposo o movimiento. Como consecuencia, un cuerpo conserva su estado de reposo o movimiento rectilíneo uniforme si no hay una fuerza actuando sobre él.

Todos, tarde o temprano sentimos como nuestras vidas entran en este proceso de inercia en el que parece que el ritmo de la vida sigue su curso sin pararse a preguntarnos si es eso lo que queremos de ella. Nuestra agenda parece tener vida propia y no somos nosotros quien la gestionamos.

Por tanto, la inercia tiene mucho que ver con el devenir. Es un concepto de carácter técnico en filosofía. Muy relacionado con el de tiempo, y con los correspondientes a mutación o cambio; debe entenderse por devenir, el hecho de que, en la realidad, nada es estático, sino un flujo o una corriente dinámica.

Por tanto, la inercia es el rumbo que esta tomando nueva vida actual y que sólo podrá ser variado si introducimos en nuestra agenda, elementos de cambios que alteren la fuerza de esa inercia.

Einstein-gestiontiempo

La sinergia comúnmente refleja un fenómeno por el cual actúan en conjunto varios actores, varios factores, o varias influencias, creando así un efecto más grande que el que hubiera podido esperarse dado por la suma de los efectos de cada uno, en caso que hubieran operado independientemente. En estas situaciones, se crea un efecto extra debido a la acción conjunta o solapada, que ninguno de los sistemas hubiera podido generar en caso de accionar aisladamente.

La felicidad humana debe incluir el palpitar cotidiano de la relación con los otros, con el mundo; aquella relación saludable y equilibrada que hay que plantar, regar, guardar, superar… La felicidad también está sustentada en la responsabilidad y la angustia que implica el decidir, en el respeto por el otro, en el vivir con el otro incluyendo su diferencia.

VINCULAR UNA DECISIÓN A UNA ACCIÓN

Lo que decidas, ponlo en práctica: a la decisión le tiene que seguir la acción, ya que ninguna decisión es buena hasta que se aplica. Un criterio a la hora de tomar una decisión es su aplicabilidad: gastar tiempo en tomar una decisión puede ser un ejercicio inútil si luego no se va a poder poner en práctica. Para ello, la voluntad es fundamental y depende de nosotros.

El ejemplo más real es el de la decisión de dejar de fumar o ponerse a dieta. Pero también es crucial la ‘venta de ideas’ que hagamos y en la que intervienen ya terceros. En esta venta es clave saber a quién afecta mi decisión, qué es lo que necesito de cada una de las terceras partes y saber qué beneficios pueden obtener de mi decisión para conseguir su apoyo.

Sé creativo y genera alternativas:  solemos pensar que la primera alternativa es la buena, pero no hay ninguna razón para afirmar que ante un problema ésa sea la mejor. En realidad, a más alternativas, en principio, mayor calidad de las decisiones. En cambio, si sólo tienes una alternativa no eliges, sólo decides lo que puedes.

Es importante la creatividad para generar alternativas, pero en ocasiones, se infrautiliza y nosotros mismos la atrofiamos presionados por una urgencia ficticia. Sólo el 10% de las decisiones que se toman en una empresa son urgentes, y el 10% de ese porcentaje de decisiones requiere una actuación inmediata. Otro error habitual es evaluar al mismo tiempo que generamos las alternativas, algo aún más frecuente cuando se decide en grupo.

GANAR O PERDER

Muchas veces podemos llegar a pensar que las decisiones que tomamos no fueron las adecuadas porque quizá no teníamos muy claro a dónde queríamos llegar. Cualquiera que sea la duda sobre el motivo último de una decisión, escríbela de tres o cuatro formas diferentes. Te ayudará a encontrar matices o descartar concepciones erróneas. Una vez determinada tu decisión personal, también tendrás que tener en cuenta el contexto en el que vas a aplicarla.

Los psicólogos están de acuerdo en que los conflictos tienen que tratarse para evitar el estancamiento y la recriminación, así como para restablecer la estabilidad y la comunicación. La cuestión es cómo hacerlo. En principio, hay seis modos distintos de tratar una situación conflictiva: escapar, luchar, rendirse, eludir responsabilidades, alcanzar un acuerdo o llegar a un consenso.

1. Escapar.
Escapar es lo mismo que evitar. El conflicto no se trata, y la situación permanece. Se da por supuesto que ninguna de las dos partes gana nada. Es una situación perder-perder.

2. Luchar.
Las personas que se ocupan de un conflicto de forma agresiva tienen un único objetivo: ganar. Pero ganar no es suficiente, ya que alguien tiene que perder. Este enfoque consiste en conquistar al oponente, y hacer valer la postura de uno ante la resistencia de los demás. El resultado es una situación ganar-perder.

3. Rendirse.
Aquellos que ceden en un conflicto, lo resuelven retirándose, o lo que es lo mismo, perdiendo. El resultado es una situación perder-ganar.

4. Eludir responsabilidades.
Los que se sienten abrumados por un conflicto suelen delegar la decisión -y por consiguiente también la confrontación- en otra autoridad, normalmente más alta. Ésta resuelve el conflicto por ellos, aunque no necesariamente de forma sensata, ni a favor del que delega. Existe el riesgo de que ambas partes pierdan (situación perder-perder).

5. Alcanzar un acuerdo.
En función de cómo se perciba, un acuerdo es una solución aceptable para ambas partes. Se suele pensar que si bien la solución no es ideal, es razonable dadas las circunstancias (ganar-perder/ganar-perder).

6. Llegar a un consenso.
Un consenso se basa en una solución nueva desarrollada por ambas partes. A diferencia de un acuerdo, es una situación ganar-ganar para las dos, porque nadie tiene que echarse atrás, sino que ambas desarrollan una «tercera vía» juntas.

“Nuestros fracasos no se deben a las derrotas que sufrimos
sino a los conflictos en los que no tomamos parte”
Graffiti en un centro juvenil de Berna, Suiza

OPTIMISMO

Preocúpate por decidir bien más que por acertar: es habitual tener un injustificado sentimiento de responsabilidad, el cual nos lleva a pensar que si hacemos las cosas bien todo saldrá como estaba previsto. Pero en una decisión concreta podemos haber decidido bien y obtener malos resultados (y viceversa). El factor suerte también interviene.

Si estás pensando en que algo no es posible, adivina… No lo es. Las personas hacen cosas raras y a veces increíbles cuando están convencidas de algo. Durante tu vida te toparás con mucho cinismo y desilusión. Vendrá gente que te dirá que ciertas cosas nunca se podrán alcanzar. Cuando todo el mundo tiene dudas, quizás sea mejor no dejar que te aconsejen.

Y si no te tienes demasiada confianza en lo que haces, no te preocupes, porque hay una serie de cosas que puedes hacer para mejorarla:

Comenzar de a poco: No hay por qué comerse el mundo en un día. Por eso plantearse etapas puede ser una buena manera de superar la falta de confianza. Plantéate un serie de pequeños proyectos en tu trayecto, y alcánzalos. Vencer motiva. Date una buena palmada a cada logro y luego sigue con el próximo objetivo.

Sólo comienza: Si te pasas el tiempo mirando la cima de la montaña, la escalada se te presentará mucho más dificultosa que si sólo hubieras decidido comenzar con el pequeño paso que tienes en frente. Date tiempo: Todo el mundo necesita de un plazo para lograr sus objetivos, y además, te lo digo por experiencia, por lo general las cosas llevan algo más de lo que uno pensó. Ya ni me acuerdo la cantidad de proyectos que me llevaron bastante más de lo que había planificado. Pero visto en perspectiva, nada de eso importa. Sólo nos queda el resultado de ese esfuerzo, de lo que hicimos y de lo que no hicimos. Lo que realmente importa es como tomar decisiones – no que sean buenas o malas- y transformar estas decisiones en actos.

    https://www.youtube.com/watch?v=kyhLraaX_9w

“Una gran nación es como un gran hombre: cuando comete un error, se da cuenta de ello. Una vez se ha dado cuenta, lo admite. Una vez lo ha admitido, lo enmienda. Considera a aquellos que señalan sus defectos como los maestros más benévolos” Lao Zi

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