7.4 Crear un proyecto en equipo o en entornos colaborativos

El tiempo que pasamos en nuestro ámbito profesional supone una gran parte de nuestra existencia. De modo que para disfrutar de una vida plena es importante ser capaces de disfrutar de las tareas a las que nos dedicamos, y para ello es necesario ajustar la forma en la que vemos nuestra experiencia profesional a fin de sentirla como una oportunidad para llenar de calidad y sentido tanto nuestra vida como la de quienes nos rodea.

Las distinciones que hacemos entre las diferentes parcelas de nuestra vida son artificiales: somos nosotros experimentando la misma realidad, ya sea en casa o en el trabajo, ya estemos con nuestra familia o nuestros amigos o con nuestros compañeros. Por ello es fundamental encontrar el equilibrio entre estos ámbitos para alcanzar un éxito sostenible. Ciertamente, para gozar de una vida plena necesitamos llenar de calidad nuestra vida profesional.

¿QUÉ ES EL “PROCOMÚN”?

El concepto de sotenibilidad está siendo avalado por un concepto antiguo que vuelve a tomar forma y las ONGs deberían empezar a tener en cuenta en el desarrollo de sus proyectos: el procomún.

Esta palabra es la nueva manera de expresar una idea muy antigua de “bien comunal”: que algunos bienes pertenecen a todos, y que forman una constelación de recursos que debe ser activamente protegida y gestionada por el bien común.

Las Empresas del Procomún son aquellas cuya actividad y modelos organizativos generan un ecosistema de valor diferencial y cualitativo, basado en la gestión de un recurso en comunidad, según unos principios éticos, pensando los criterios monetarios en clave de sostenibilidad. Además del capital-valor económico y el patrimonio material, se tiene en cuenta el valor social, simbólico, espiritual, cognitivo, ecológico, estético, emocional, histórico, comunicativo y demás valores inmateriales difícilmente cuantificables.

El procomún fomenta el empoderamiento ciudadano a través de las cosas que heredamos y creamos conjuntamente y que esperamos ofrecer a las generaciones futuras.

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¿SABEMOS TRABAJAR EN EQUIPO?

Los investigadores han concluido que los grupos que mantenían un mayor contacto con desconocidos eran los más proclives a presentar un comportamiento pro-social, en otras palabras, a medida que los grupos expanden sus redes más allá de la unidad familiar, parecen tender a comportarse cada vez como el ejemplo de prototipo de hombre más altruista.

Los seres humanos presentan claras diferencias en su propensión a cuidar de los demás y en su capacidad de conectar. Aunque nuestras experiencias vitales pueden influir sobre nuestra disposición a ayudar a desconocidos o entablar amistadas, está claro que llevamos esas diferencias en lo más hondo de nuestro ser desde hace mucho tiempo, cuando nuestros antepasados aprendieron a vivir juntos, en pequeños grupos.

Los antropólogos, creen, que comenzamos a cazar grandes presas hace medio millón de años. Esto fue toda una innovación. Sin embargo, para tener éxito, nuestros ancestros humanos tuvieron que cooperar. Y ya hemos visto que la participación en un grupo genera varias estrategias posibles de coexistencia.

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Algunas personas van por su cuenta, otras contribuyen al grupo, otras se aprovechan del esfuerzo de los demás y hay quien, voluntariamente, castiga a los que se aprovechan. Si ésta ha sido la conciencia humana durante cientos de miles de años, quizá nuestro comportamiento en red no sea simplemente el resultado de los mercados o de una densidad de población creciente.

Dos cabezas piensan más que una, sin embargo, el ser humano tradicionalmente ha preferido rodearse de personas de una forma de pensar semejante a la suya a la hora poner en práctica sus iniciativas: los equipos de gobierno de los países o los consejos de administración de las empresas son un claro ejemplo de ello.

Sin embargo, está demostrado que la auténtica fuerza de un grupo la genera las diferencias y diversidad que hay entre sus miembros. La igualdad genera unión pero no fuerza. Genera inmovilización, no cambio.

Desarrollo-Inteligencia-Social-CompartidaLos científicos señalan que hay innovación cuando eres capaz de mezclar dos líneas de conocimiento totalmente distintas, como biología o informática. Una gran cantidad de genetistas reconoce que sin los informáticos no habrían llegado a ninguna parte.

Gracias a su conocimiento y experiencia, unos tienen la capacidad de explicar cosas que, aparentemente no podían explicar los otros con la información de que disponían.

Sin embargo, durante décadas se pasó por alto enseñar la importancia del trabajo en equipo. En su lugar, los de épocas pasadas se fustigaban unos a otros sin piedad, siendo absolutamente recelosos de desvelar a los demás lo que ellos ya conocían, por miedo a perder poder o influencia. Karl Marx retrató con precisión esta corriente, acusando a los obcecados en su especialidad «de saber cada vez más de menos, hasta que lo sabían todo de nada».

Afortunadamente, el desarrollo de la llamada «inteligencia social» ha puesto de manifiesto que no hay innovación sin multidisciplinariedad, hasta tal punto que hoy, esta mezcolanza de disciplinas goza de consenso universal. Definitivamente, se ha llegado a la conclusión de es imposible innovar, es decir, progresar, sin contar con conocimientos y pensamientos propios de otras disciplinas. Tanto es así que en los países al frente de la investigación científica y tecnológica abundan los proyectos denominados «trasnacionales», caracterizados por acortar el plazo que transcurre entre un descubrimiento hasta que alguien puede beneficiarse de él. Hoy, nadie debería dudar de la clave de toda innovación está en las interrelaciones entre disciplinas.

 CÓMO CONVERTIR UN GRUPO EN UN EQUIPO DE TRABAJO

Existen cientos de modelos y estrategias que tratan sobre el rendimiento de los equipos. Uno de los mejores, y también de los más sencillos, lo desarrollaron Alan Drexler y David Sibbet, fundadores de la consultora The Grove. El modelo ilustra siete fases distintas por las que suelen pasar las personas que participan en proyectos:

Proponen imaginarlos en su modelo de rendimiento de equipo, que va de la creación a la sostenibilidad, en V, y que nos ayuda a imaginar cómo será nuestro proyecto:

1. Orientación– ¿Por qué estoy aquí? 2. Fomentar la confianza – ¿Quién es usted? 3. Determinar la meta – ¿Qué vamos a hacer 4. Compromiso – ¿Cómo vamos a hacerlo? 5. Aplicación – ¿Quién hace qué, cuándo y dónde? 6. Alto rendimiento – ¿Se podría mejorar? 7. Renovación – ¿Por qué continuar?

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En cada fase hay una pregunta que nos planteamos en ese momento: al principio del proyecto, «¿Por qué estoy aquí?»; a la mitad, «¿Cómo lo haremos?»; y al final, «¿Por qué continuar?». También hay varios adjetivos que suelen describir los sentimientos de los participantes durante esa fase: tanto los sentimientos que experimentan mientras están trabajando en ella, como los sentimientos que experimentan una vez esa fase se ha completado con éxito. Muchas de las fases parecen obvias y triviales, pero la experiencia demuestra que todos los grupos pasan por cada una de ellas. Si nos saltamos una, más adelante habrá que retroceder.

– Flujo de atención: Es la percepción de todo lo que está ocurriendo. Las pequeñas cosas que nos hacen actuar o no y que dictan qué objetivos queremos lograr. Algo que no vemos pero es básico en el funcionamiento del equipo. – Flujo de energía: Es el nivel emocional y social de un proceso. Aquí será donde veamos la motivación, el compromiso del equipo con la causa. De  él dependerá la intensidad y el ritmo de nuestro trabajo. – Flujo de interacción: Ese en el que comunicamos ideas, pensamientos, datos, conclusiones… Un proceso de intercambio de información que nos demuestra que el pensamiento, en este caso del equipo, debe ser algo en constante movimiento. – Flujo de las funciones: Aquel que conecta la atención, la motivación y los pensamientos con la parte física de los proyectos. Por eso aquí entran en acción la toma de decisiones, los cambios en la organización.

LIDERAR UN PROYECTO

Si uno lidera un equipo, debería presentar el modelo al principio del proyecto. Una vez éste se ha empezado, debe preguntar a los integrantes a intervalos periódicos y previamente establecidos:

• ¿En qué punto (o fase del proyecto) estás? • ¿Qué necesitas para pasar a la siguiente fase?

Si uno no está seguro de la fase en la que se encuentra actualmente su equipo, puede consultar los adjetivos asociados a cada una en el modelo y preguntarse qué adjetivos puede aplicarse personalmente, y también cuáles son aplicables al equipo. No hay que temer al posible hecho de despertar sentimientos negativos entre el grupo. Un conflicto abierto es mejor que uno que se va alimentando y que no queda resuelto durante varias fases y nos obliga, en las últimas etapas, a tratar asuntos que ya se deberían haber manejado anteriormente.

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Recuerda: No hay que intentar alinear estrictamente el equipo al modelo. El modelo sólo es una ayuda para orientarse: es una brújula, no una guía. Los grupos sólo avanzan cuando uno de los integrantes se atreve a dar el primer paso. Como líder, uno debe estar dispuesto a ser el primero que puede cometer errores.

Los equipos homogéneos, por ejemplo, en los que los miembros tienen opiniones y rasgos de carácter parecidos, no funcionan tan bien. En la década de los setenta, Meredith Belbin estudió a individuos e interpretaciones de papeles y su influencia en los procesos grupales. Basándose en sus observaciones, identificó nueve perfiles distintos:

• Encaminado a la acción: emprendedor, ejecutor, perfeccionista. • Encaminado a la comunicación: coordinador, capacitado para trabajar en equipo, pionero. • Encaminado al conocimiento: innovador, observador, especialista.

Independientemente de si uno es director de una guardería o seleccionador de un equipo nacional, o de si quiere crear una empresa o un grupo de voluntarios de una ONG nos debemos hacer las mismas preguntas:

  1. ¿Contamos con las personas apropiadas para este proyecto?
  2. ¿Nuestras habilidades se corresponden con nuestros objetivos?
  3. ¿Somos capaces de hacer lo que queremos hacer?

Este modelo de equipo te ayudará a evaluar a tu grupo. Empieza por definir las habilidades, los conocimientos y los recursos que consideras que son importantes para llevar a cabo el proyecto. Anota las habilidades que son imprescindibles para ese cometido. Distingue entre las aptitudes  sociales (lealtad, motivación, integridad…) y las profesionales (informática, aptitudes empresariales e idiomas). La posterior autoevaluación de los miembros del equipo resulta incluso más reveladora que el propio modelo. Un buen equipo, al igual que un buen profesional, es aquel que puede juzgar sus habilidades correctamente.

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En el tema de hoy hemos tratado muchos temas interesantes: red social humana, cooperación vs traición, procomún o trabajo en equipo. Pero basaremos nuestra pregunta en alcanzar un grado más de conocimiento que pueda ayudarte a crear un proyecto en equipo.

Por tanto, nos gustaría que compartiérais en los comentarios vuestras impresiones o experiencia sobre el trabajo en equipo y dar alguna clave o consejo al resto de alumnos para generar grupos de trabajo más eficaces. Casi nada, ¡eh! 😉

12 comments

  1. Inés dice:

    La verdad es que en el caso del trabajo en equipo he tenido experiencias muy diversas. Como comentaban algunos compañeros en temas profesionales o académicos por lo general siempre hay algún “aprovechado” que se aprovecha del grupo para escabullirse de las tareas. Sin embargo, me quedo con los equipos de trabajo con los que he colaborado como voluntaria o de forma desinteresada en otros ámbitos; creo que es en ellos donde más he aprendido. Mis consejos serían los siguientes:
    – Facilitar la integración de los nuevos miembros, dando un tiempo para la adaptación de cada uno.
    – Reservar tiempo para la autoexploración del grupo.
    – Realizar sesiones de autoevaluación periódicas.
    – No caer en la negación de una estructura, aunque sea lo más abierta, horizontal y libre. Todo equipo cuenta con una estructura, explícita o no; y reconocerla ayuda a todos a saber situarse en ella.

  2. jorge dice:

    Ya tengo mas de medio siglo vivido y trabajado en muchos oficios y aventurado en varias intensiones colectivas, can medias victorias y fuertes derrotas. Lxs jóvenes que sepan de historia de Latino América en los 70 y 80 ya sabrán a que me refiero. Los abuelos de España pasaron por algo similar, así que tampoco es tan ajeno a ustedes. Bueno, nada de eso pudo haber pasado sin trabajo en equipo. y en términos socio económico lo sociedad industrial con sus construcciones urbanas no pueden ser posible sin el trabajo de equipos. lo mismo es valido para civilizaciones mas antiguas en todos los rincones del mundo incluso antes de las invasiones europeas que cambiaron las historias de nuestros pueblos originarios.
    En el contesto actual en nuestras profesiones parece ser que nuestras habilidades aportan tareas individuales paro no. Al final todos contribuimos en las nuevas formas de economía. Algunos cómplices beneficiados del egoísmo neo liberal, otros con conciencias intranquilas pero sumisos a las reglas de la económica del consumismo por el consumismo. Después de tanto esperar en la soledad del exilio, y el renacer en el destierro. Esto del bien común, la empresa social y lo nuestro el diseño social ha sembrado ganas de ser parte de un algo que va cambiando lo social en positivo. Y eso igual es trabajar en equipo porque las energías se conectas aunque habitemos en lugares distantes.

  3. CELIA dice:

    La verdad es que la última vez que tuve que trabajar en grupo fue para crear el proyecto final de un curso y no fue nada fácil. Había integrantes en el grupo con personalidades bastante fuertes y resultaba difícil cooperar con ellas. Viendo que el proceso iba a ser complejo, decidimos crear un plan de trabajo.
    1. Definimos nuestra razón de ser como grupo, por qué estamos donde estamos, qué queremos aprender y conseguir
    2. Definimos una serie de normas de convivencia que habría que respectar como los turnos de palabra, el respeto, etc.
    3. Establecimos roles para que hubiera alguien que vigilase especialmente que esas normas de convivencia se cumpliesen (en nuestro caso elejimos un guardián del tiempo, una moderadora y una secretaria). Estos roles fueron elegidos por medio de una votación.
    La verdad es que el proceso fue mucho más llevadero y eficaz.

  4. Marta dice:

    Pensando en los trabajos que realizamos en la universidad, cuando todos los miembros de un equipo funcionan (o casi todos), el resultado es a menudo increíble y muy bueno. Se aprende mucho, se conocen nuevas visiones, perspectivas que a primeras uno no ha visto, nuevas herramientas, funcionalidades… Cuando no funciona, es realmente un mal estar porque se convierte, realmente, en el vídeo de la carreta: una tira, otra empuja, otra no hace nada, algunas hacen ver que hacen… por lo que las que tiran y empujan acaban más cansados de lo que deberían y obteniendo un resultado mucho peor de haberlo hecho individualmente. Así, cuando el grupo funciona la experiencia es muy positiva y enriquecedora, mientras que cuando los miembros del equipo van en direcciones diferentes, es una experiencia bastante menos agradable. Para que funcione, creo que es fundamental la implicación de todos los miembros, por lo que entra en juego la responsabilidad de cada uno de cara al objetivo final y la toma de conciencia respecto a la importancia de cada persona en el resultado final, así como su grado de exigencia.

  5. Silvia Gómez dice:

    Hola:

    >> Mis impresiones o experiencia sobre el trabajo en equipo y dar alguna clave o consejo al resto de alumnos para generar grupos de trabajo más eficaces.

    He trabajado muchas veces en grupo y he sacado varias conclusiones:

    – es importante dar un tiempo de adaptación a un grupo de trabajo para que cada miembro se asienta y aflore su verdadera personalidad al trabajar.
    – es fundamental ser versátil para adaptarse a distintos grupos de trabajo.
    – la percepción que tienes como trabajador dentro de un grupo a veces no se corresponde con la percepción de tus compañeros, por lo que es importante fomentar las críticas constructivas para poder mejorar.
    – todos los miembros del grupo deben sentirse partícipes de los logros, si no no se involucrarán al 100%.
    – es enriquecedor participar en grupos de trabajo formados con distintas personas para conocer distintas dinámicas de trabajo, y no encasillarse en una en concreto.

    Saludos!

  6. Dr. T dice:

    Yo creo que es importantísimo admitir que no sabemos trabajr en equipo
    Nos falta mucho que aprender y la educación convencional no apoya este desarrollo. La educación en casa incluso menos capaz de prepararnos.
    Yo conozco varios métodos para comenzar a aprender a trabajar en equipo
    Uno muy eficaz es Dragon Dreaming http://www.dragondreaming.org/es
    Esta metodología fusionada con la Comunicación Integrada (CNV + Sociocracia) http://despertandolaeducacion.com/tag/sociocracia ya puede ser la leche
    Tenemos el conocimiento, solo falta aplicarlo (que es lo más difícil)
    Todo esto integrado dentro de la red de transición http://www.reddetransicion.org puede resultar en ese nuevo mundo que soñamos juntxs

  7. Andrea Iglesias Iglesias dice:

    La verdad es que estoy asombrada de que a todos mis compañeros les haya ido tan bien el trabajo en grupo. Yo aún no he salido al mercado laboral puesto que aún estudio, así que mi contacto con el trabajo en grupo se basa en trabajos universitarios, por eso mi mala experiencia con ello. Puedo decir que en todas y cada una de las ocasiones en que he trabajado en grupo con otras personas, siempre ha habido una que “colgaba” el trabajo a los demás, llevándose el mérito de otros sin hacer nada. Lo malo de ésta situación, es que, al contrario que en el vídeo de la carreta, nosotros los estudiantes, no podemos echar del grupo al resto de integrantes que entorpezcan el funcionamiento del mismo.

  8. Ximena Chaparro dice:

    El trabajo en equipo es fundamental, y sin lugar a dudadas desarrollar proyectos con personas de diferentes disciplinas; una de las mejores experiencias de trabajo en equipo e inteligencia colaborativa fue el diseño de dos juegos educativos para prevenir el tráfico de fauna en Colombia, este juego se desarrolló con un equipo de profesionales de diferentes áreas como docentes, diseñadores gráficos y biólogos , el resultado juegos educativos funcionales. Pienso que la mejor manera de lograr efectividad es la claridad en el objetivo, las funciones delgadas y la retroalimentación en el proceso.

  9. Vega dice:

    Soy totalmente una defensora del trabajo en equipo. Escuchar las opiniones de los compañeros abre nuestra mente, nuestra imaginación y con las aportaciones de todos el trabajo es más fructífero.

    Es una fórmula por la que cada vez están apostando más las empresas pero si no hay un líder claro y establecido puede que el trabajo en equipo cojeé. Además, si el ‘jefe’ no cree en esta fórmula, no escucha las propuestas de su equipo y únicamente sigue su criterio en la decisión final estaremos ante un fracaso del objetivo último del trabajo en equipo.

  10. Andrea dice:

    Yo nunca he “trabajado” en equipo. Pongo trabajado entre comillas porque nunca lo he hechos de manera profesional, con un proyecto propio. Está claro que si he trabajado con mas personas las cuales forman un equipo pero no trabajan de ese modo.

    Ahora mismo estoy haciendo un curso de Marketing Digital. Somos como 150 personas y nos dividimos en grupos para trabajar. Somos un economista, dos licenciados en ADE, un informático, dos publicitas y dos periodistas. Cada día tenemos que hacer una práctica que nos propone el profesor. Son practicas, la mayoría largas que requieren de un planteamiento, de estrategia y en las cuales el debate es inevitable por la diversidad de opiniones. Me sorprende que siendo un grupo tan amplio y tan heterogéneo trabajemos tan bien. Creo que aprendemos mucho unos de los otros si, siendo críticos pero sin juzgar, somos sinceros y opinamos y ofrecemos ideas de una manera respetuosa sin enfadarnos o sin que nos siente mal que el de al lado proponga algo mejor. Lo importante es que al final, gracias a eso, podemos sacar el trabajo adelante porque cada uno en lo suyo sabe desenvolverse muy bien y lo comparte con el resto del grupo para que sus ideas y opiniones puedan ser mejoradas y lleguen a ser de calidad y competitivas.

  11. popih dice:

    Para el tema de hoy voy a acudir a mi experiencia personal actual.

    Junto a otros tres socios hemos decidido crear nuestro estudio de diseño social. Cada uno de los cuatro socios aportamos perfiles diferentes pero tratamos de estar alineados en la esencia de la empresa: orientación social.

    Antes de empezar con la actividad diaria de nuestra empresa creamos un taller de emociones que tratara de reflejar nuestras aspiraciones y objetivos con respecto al proyecto que íbamos a emprender. Este paso resulta necesario para alinear los principios y los objetivos de nuestra empresa,a la vez que fija un horizonte como dirección y como camino.

    Me atrevo a decir que ese cimiento inicial de poner y fijar un horizonete en común ha posibilitado el crecimiento del grupo y ha consolidado una visión unida del proyecto común.

    Una de las medidas que hemos adoptado con el inicio de nuestra actividad es la de adoptar el papel de CEO de manera rotativa (cada trimestre) dentro de los socios, de tal modo que cada trimestre cada uno de los que integramos la empresa tenemos la oportunidad de empatizar con el resto de compañero, además de facilitar un conocimiento transversal de la compañía que permite reforzar y fomentar el concepto de unión y de identificación con el el proyecto empresarial.

  12. jaime núñez de castro dice:

    A mi modo de ver el trabajo en grupo, junto a las experiencias que he tenido hasta el momento, creo ciegamente en la importancia del trabajo en grupo. Cuando se trabaja en grupo se produce un proceso creativo que no se da de forma tan contundente cuando lo hacemos a solas, y es la lluvia de ideas. Aunque es necesario la existencia de un líder, también es de vital importancia la interacción y reflexión de varias cabezas pensantes que den sentido y otros puntos de vistas a la hora de gestionar el cómo, el porqué, el cuándo, el qué y el dónde, de forma que resulte más productivo a la hora de alcanzar el objetivo propuesto.
    Está claro que el trabajo en grupo contiene en sí mismo algunas contraindicaciones, es el caso de la resolución de los conflictos que surgen cuando los diferentes miembros del grupo piensan de manera diferente. Pero es sin duda este hecho lo que enriquece el propio trabajo/proyecto. La creatividad y éxito del trabajo es mayor cuanto menos homogéneo es el grupo. Ya que esto impide que nos obcequemos con una sola idea, estrechando el camino y la visión, viciando la idea…

    Una de las claves que debemos autoaplicarnos a la hora de trabajar en grupo es ser una mente abierta, ser conscientes de que hay vida más allá de nosotros, y que nuestras ideas serán más ricas cuando son compartidas y complementadas.

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