innovación, creatividad & pronoia

7.4 La creatividad no está reñida con la estabilidad

Actualmente, es imposible entender los conceptos de gestión eficaz y productividad sin entender los conceptos creatividad e innovación.

Ya a finales del S. XV, con el paso del feudalismo al capitalismo Leonardo Da Vinci afirmó: “No estamos ante una época de cambios; estamos ante un cambio de época”.

De nuevo, el sistema ha entrado en crisis y las decisiones que tomemos, serán vitales para configura la nueva época que empieza.

El talento fue una moneda creada en la antigüedad originaria de Babilonia y muy utilizada en los países del Mediterráneo. El origen del talento, por tanto, era una moneda que indicaba que algo era importante y valioso. El talento es inteligencia aplicada, convertir los conocimientos en comportamientos y poner en valor lo que una persona, un equipo o una sociedad sabe, quiere y puede hacer. Y junto al talento, las claves son: pasión, conexión, amor a lo que haces y a los demás. El talento no es un don, sino un habilidad para el aprendizaje.

Para entender el “talento” hay que entender el nuevo concepto de “inteligencia”. La teoría de las inteligencias múltiples es un modelo propuesto en su libro de 1983 por Howard Gardner en el que la inteligencia no es vista como algo unitario que agrupa diferentes capacidades específicas con distinto nivel de generalidad, sino como un conjunto de inteligencias múltiples, distintas y semi-independientes.

Gardner define la inteligencia como la «capacidad de resolver problemas o crear productos innovadores que sean valiosos para una o más culturas».

En esta propuesta hacia el talentismo, las ideas de Aristóteles (desde el potencial a la felicidad) se combinan con las de Confucio (la armonía) y Buda (el equilibrio), para ir más allá, a la interdependencia entre lo mejor de los pensamientos occidental y oriental. Las personas necesitamos encontrar sentido a lo que hacemos y el sentido (motivación) es uno de los 3 motivadores claves junto con la autonomía (libertad) y la maestría (aprendizaje).

Como profesional, ¿cuál es tu mayor ventaja competitiva?. Cuando se identifica esa capacidad especial y se va puliendo, sale sin apenas esfuerzo y se disfruta. Esto no quiere decir que sea fácil identificarlo ni fácil de pulir, pero sí divertido y desafiante. Para conocernos, hemos de explorar, hacer, equivocarnos, y seguir hasta dar con esa capacidad especial, que sale sin esfuerzo y que, además, te sientes bien al realizarla. Cuando descubres ese talento que te hace especial, es genial porque sabes lo que puedes aportar, lo valoras, y no te empeñas en dar algo para lo que no estás capacitado. Te sientes bien, y dejas de compararte con otros porque te empiezas a valorar y encuentras tu lugar.

Desarrollar el talento profesional es generar valor propio para poder intercambiarlo por los recursos económicos. Descubrir esos talentos innatos que de alguna manera podemos  convertir en algo tangible que pueda proporcionar un servicio a los demás.

Absolutamente todos nosotros poseemos ciertas cualidades que destacan sobre otras personas. Algunos tienen el don de la comunicación, otros organizan maravillosamente, otras personas generan armonía donde van, otros saben liderar, etc. Solo cuando conoces cual es tu mayor cualidad, es cuando podemos apoyar la base de nuestra vida en esos pilares que vamos a descubrir.

Para dar lo mejor de nosotros mismos, y hacer las cosas de forma fantástica, debemos hacer aquello para lo que somos buenos por defecto. Tu único trabajo consiste primero en descubrir sobre que puntos fuertes se apoya tu persona, y segundo, encontrar aquel sitio-ocupación-actividad-situación en la cual poder aplicarlos.

1. Haz aquello que amas.

La pasión por aquello que se hace, siempre va por delante. Hagas lo que hagas, hazlo con pasión. Si sientes una verdadera pasión por lo que haces, jamás trabajarás ni un sólo día de tu vida. Por tanto, a la hora de elegir una profesión o negocio, piensa en aquello que te apasiona. La fórmula perfecta sería:

“Piensa en algo que estarías dispuesto a hacer gratis durante toda la vida. Ahora busca la forma de ganar dinero con ello”

2. Debes ser bueno en lo que haces.

Si tu pasión es la cocina, pero no se te da bien cocinar, en tu pasión no encontrarás la forma de ganar dinero, a no ser que publiques un libro y detalles lo que no hay que hacer en la cocina para tener éxito. Con los negocios ocurre igual, y es que si iniciamos un negocio que tiene competencia, deberemos aportar algo distinto a la competencia o sencillamente, ser mejores que nuestra competencia (más innovadores, mejor precio, mejor servicio, mejor relación calidad/precio).

3. Lo que el mundo necesita.

Traducido a los negocios, digamos que sería el equivalente a decir que nuestro producto o servicio debe tener demanda. Enfocándolo a una profesión, vendría a decir que nuestra profesión debe tener futuro. La semana pasada, nuestro compañero Carlos Alonso, publicaba una serie de trabajos que probablemente dejen de existir, por lo que en el supuesto caso de que tu pasión fuera uno de esos trabajos que van a quedar desfasados, no importa si se te da bien, ya que sencillamente, no tendrías futuro. Ahí es donde entra la palabra “reinventarse”, una palabra que en tiempos de crisis, cobra mucho sentido, pues hay que adaptarse a la nueva situación.

Para idear negocios rentables, debíamos disponer de un producto/servicio, un mercado potencial para nuestro producto y la capacidad suficiente para introducir el producto en el mercado. Si en esa pasión que se te da bien no dispones de estos 3 elementos, no tenemos nada.

4. Por lo que te van a pagar.

Sientes pasión, eres bueno en lo que haces y tu trabajo se demanda, pero está mal pagado, por lo que de dedicarte a esa profesión, deberías prescindir de tu idea de nivel financiero estable. Con respecto a los negocios, puedes tener los anteriores nombrados requisitos, ya que si tu negocio trabaja con un margen mínimo de ganancia y no es un negocio que se pueda expandir o crecer, quizás sería cuestión plantearse si es un negocio ideal para ti.

Estos serían 4 de los puntos más importantes a tener en cuenta a la hora de elegir una profesión o negocio, aunque algunos de vosotros comprobaréis que no siempre se tiene claro lo que a uno le gusta, y no importa si tienes 17 o 43 años. Hay personas que han encontrado su vocación a los 30, y otros con 40, por lo que no hay que castigarse con ello, sobre todo si eres joven.

“El único peligro de esta vida es ponerse el listón muy bajo”

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