6.1 CONSEGUIR JUNTOS LO QUE NO PODEMOS POR SEPARADO

Para casi cualquier cosa relacionada con compartir recursos, pensar en la confianza y la reputación es el primer paso crítico – sobre todo cuando estamos hablando de conseguir nuevos usuarios. Si las compañías no hacen sentir segura a su comunidad, no tendrán comunidad de ningún tipo de comunidad. – Craig Shapiro

Aún está todo por hacer. Somos optimistas con respecto al futuro y creemos que esta nueva generación puede romper esta crisis moral que nos conducía a una ruptura entre lo que somos y lo que hacíamos para ganarnos la vida. Una educación, una vida laboral que nos condenaba a una vida de inconsciencia y evasión y a la que iban dirigidas todas las campañas de comunicación:

En un entorno competitivo no muchas empresas saben cuándo competir y cuándo colaborar. La gran mayoría de empresas de éxito son aquellas que saben colaborar y crear una red de colaboradores que le dan una ventaja competitiva frente al resto de sus competidores.

Esta nueva etapa reclama un nuevo tipo de líder. Los más jóvenes han crecido conectados y son el futuro. Esto es algo muy interesante, porque es la primera vez en la historia de la humanidad en que los niños tienen autoridad en algo realmente importante; saben más que sus padres sobre Internet y ordenadores. Tiene las aptitudes y el conocimiento necesario para poder liderar esta revolución social y económica.

Tal vez sea posible, con la tecnología moderna, que las organizaciones y las sociedades compartan una perspectiva e incluso una especie de conciencia colectiva, un estado consciente, informado, preocupado e intencional. Si una organización adquiere una conciencia colectiva, quizá pueda aprender.

Las llamadas “organizaciones de aprendizaje” represente nuevo modelo de interconectividad consciente. La capacidad de aprender dinámicamente como organización, podría ser la clave para llevar a cabo la transición desde los modelos industriales de creación de valor, ya obsoletos, hasta los nuevos modelos de emprendimiento y empresarismo social.

CONSEGUIR JUNTOS LO QUE NO PODEMOS POR SEPARADO

Una de las preguntas más importantes y reiterativas que los estudiosos sobre esta materia se hacen es: ¿cómo llegaron los hombres a conseguir juntos lo que no podían conseguir por separado?.

El comportamiento del ser humano se mueve en una difícil decisión sobre qué camino tomar ante una situación que implica a otros: cooperar o competir. Hasta ahora, muchas teorías determinaban que el conflicto, basado en una premisa egoísta, aportaba una ventaja evolutiva. Una investigación publicada en la revista Nature Communications resalta que colaborar compensa a largo plazo. En comunicación, por ejemplo, por eso es tan importante no sólo emitir, sino contar con la colaboración en la creación, difusión y mejora de los mensajes.

El equipo de científicos utilizó el modelo del dilema del prisionero para respaldar dicha conclusión. El dilema del prisionero es un problema fundamental de la llamada teoría de juegos, un área de la matemática aplicada que usa modelos para estudiar las interacciones en escenarios formalizados con incentivos y el proceso de toma de decisiones.

“Sabio no es el que sabe dónde está el tesoro. Sabio es el que lo desentierra” Quevedo.

Ya tenemos el conocimiento y las herramientas. Sólo queda el valor de poner en práctica lo aprendido. El valor de actuar en lugar de reaccionar ante los nuevos cambios sociales. Cambiar los paradigmas y emprender.

Parece que los antiguos modelos han entrado en crisis y no funcionan, o les queda poco tiempo de vida. Estamos en el escenario perfecto para dar salida al nuevas iniciativas de innovación y emprendimiento social. Mucha gente ve este momento con pesimismo o incredulidad, pero nosotros pensamos que es una oportunidad única para empezar a creer que otra realidad sí es posible y diseñar juntos una nueva forma de hacer las cosas.

“No existe una mejor prueba del progreso de una civilización que la del progreso de la cooperación.” John Stuart Mill

En un mundo en el que parecen primar los intereses individuales también hay espacio para una nueva forma de hacer las cosas. La economía de la colaboración y el consumo colaborativo cobran fuerza. Cuando no actúas como piensas, acabas pensado como actúas. Y llevamos tanto tiempo actuando como si no fuera posible el cambio, que ahora que es posible, muchos aún tienen dudas. Pero ha llegado y crece a cada paso: economía de la colaboración.

Pero ¿cómo puede la “innovación económica” ayudar a la solidaridad?

Compartir objetos pero también tiempo y conocimiento. Dos cabezas piensan más que una, sin embargo, el ser humano tradicionalmente ha preferido rodearse de personas de una forma de pensar semejante a la suya a la hora poner en práctica sus iniciativas: los equipos de gobierno de los países o los consejos de administración de las empresas son un claro ejemplo de ello. Sin embargo, está demostrado que la auténtica fuerza de un grupo la genera las diferencias y diversidad que hay entre sus miembros. La igualdad genera unión pero no fuerza. Genera inmovilización, no cambio.

“La fuerza reside en las diferencias, no en las similitudes.” Stephen Covey

 

El viejo modelo de negocio tiene unas características muy rígidas y cerradas. Se aferra a una estructura jerárquica y depende exclusivamente del personal interno e homogeneizado para desarrollar la empresa.

El tipo de organizaciones que proponemos, en cambio, co-crea con todos, especialmente con sus clientes, comparte recursos que anteriormente se hallaban celosamente guardados, aprovecha el poder de la colaboración masiva y, más que como una multinacional, se comporta como una empresa realmente global.

Para romper con ese molde apareció hace unos años un nuevo concepto que evoca algo que ya se hacía antes: la economía de la colaboración masiva,  que podemos encontrar asociados a los términos ingleses: Collaborative consumption y wikinomics.

Estos modelos proponen una alternativa en el que provecha las ventajas que ofrecen Internet (gracias a la Web 2.0 y sucesivas) y a los cambios sociales, culturales y económicos que se están produciendo.

Unen estas ventajas y proponen crear una nueva economía en el que el ciudadano interconectado recupere el concepto de comunidad.  “Wikinomía” es una metáfora de esta nueva era de colaboración y participación basada en la confianza perdida ante el “igual a nosotros” frente a esa confianza que habíamos depositado en las grandes empresas. La Red ha dejado de ser algo pasivo, vertical, impuesto por unos pocos. Ahora todos tenemos algo que aportar, todos somos protagonistas activos y partícipes directos.

Internet no es un depósito de conocimientos, sino el pegamento que une las relaciones sociales. Y esta nueva generación está trasladando este ethos interactivo a ámbitos de la vida cotidiana como el trabajo, la educación y el consumo. 2004 fue una fecha clave: el año en que nació la Web 2.0.

Si no conoces las historia de cómo sucedió y qué implicaciones tiene en el cambio social y cambio de mentalidad en la inteligencia colectiva, puedes descargarte de forma gratuita el libro “Planeta Web 2.0” y conocer las claves de esta revolución digital.

Realizando un breve resumen: Los “perdedores” de esta revolución creaban páginas web estáticas; los ganadores desarrollaron comunidades activas de usuarios y plazas públicas donde interactuar y compartir. Si la evolución continúa, las empresas monolíticas, autónomas y centradas en sí mismas, estarán también condenadas a la extinción.

Inteligencia colectiva

Uno de los conceptos que os pueden ser muy útiles a la hora de plantear vuestros proyectos y que estamos intentando desarrollar durante todo el curso es la inteligencia colectiva. Esta “inteligencia” que surge de la colaboración de muchos individuos o seres vivos de una misma especie.

La inteligencia colectiva aplicada a la sociología se puede definir como la habilidad para compartir o combinar los conocimientos de un grupo para crear una visión más amplia y completa. Es un término generalizado de la cibercultura o la sociedad del conocimiento y que intenta recuperar el espacio perdido en la sociedad y transformarla de nuevo en “comunidad”.

La inteligencia colectiva inspira los principios básicos de la Wikinomía y constituye el núcleo de la colaboración masiva. Se ha de impulsar la inteligencia de las multitudes y la capacidad productiva de la gente.

Nadie puede saberlo todo, pero todos sabemos algo.

A través de la colaboración colectiva se pude aprovechar un caudal de talento que excede lo que se podría contratar a tiempo completo. “En lugar de delegar en 4 expertos que aportan 1000 horas cada uno, delegas en 100 personas que aportan 40 horas cada una”. Sólo se requiere el deseo de crear y las plataformas de colaboración.

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El progreso comienza con la creencia firme de que lo necesario, es posible.

De los productos a las ideas:

Hay un nuevo movimiento de colaboración y producción social en el que individuos, empresas y organizaciones se inspiran para obtener nuevos modelos de solución de problemas. Se produce un profundo contraste entre un conjunto de instituciones estancadas y que no sólo han perdido el rumbo, sino también el sentido de su creación. Estas instituciones giran en torno a un estereotipo de pensamiento y organización jerárquico, propio de la era industrial frente y a este nuevo modelo de instituciones construidas desde la participación ciudadana, basadas en principios como la transparencia, la colaboración y el uso compartido de los datos y de la propiedad intelectual.

Una variante de la economía de la colaboración es el llamado consumo colaborativo. Donde se da un paso más: de la colaboración a través de las ideas brillantes se avanza incluyendo también el consumo compartido de bienes y servicios.

Quienes comparten coche para ir a trabajar lo practican. También quienes escuchan música en Spotify. Maxime Leroy, en su proyecto documental Collaborative Cities recoge todas las iniciativas que en torno a la colaboración están surgiendo en el mundo. Una nueva economía florece y parece que todos tenemos algo que decir. También en España:

¿Utiliza el coche solo los fines de semana? ¿La plaza de párquing que tiene en propiedad queda vacía la mayor parte de la jornada? ¿Tiene una habitación en casa que no utiliza? ¿O un libro que ya ha leído y está en la estantería llenándose de polvo? Compartir estos bienes con otras personas y, de paso, sacar algún provecho es la filosofía de lo que se denomina “consumo colaborativo”. Coloquio entre Albert Cañigueral, fundador y editor de www.consumocolaborativo.com; y Arantza Suso, responsable de Udaltruke, plataforma para el intercambio de bienes entre ayuntamientos socios de la asociación de desarrollo rural Enkarterrialde.

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Además de una economía al servicio del hombre, bien dimensionada y que no invade todos los ámbitos de la actividad humana, es preciso que la economía responda a una realidad y se base en actividades, bienes y servicios verdaderos. De lo contrario, el dinero se multiplica de forma artificial, a través de diversos instrumentos y mecanismos de estafa legal, generando una burbuja financiera que acaba por estallar al descubrirse que la riqueza real solo se corresponde con una ínfima parte de todo ese dinero ficticio en circulación. Hablamos de crear verdadera riqueza y progreso frente a esta obsesión perversa por desplazar beneficios hacia las manos de quienes no lo producen.


Principios aplicables a las asociaciones

Estos son los tres principios fundamentales (inspirados en los principios de la Wikinomía), que proponemos para hacer del mundo un lugar más justo, seguro, próspero y sostenible:

  • colaboración
  • uso compartido de recursos
  • integridad (transparencia, consideración y responsabilidad)

La cooperación es la convicción plena de que nadie puede llegar a la meta si no llegan todos.

La cooperación ha llegado al corazón de los barrios donde los vecinos, a título individual o buscando crear comunidades, encuentran la manera de ayudar a los que se hunden en la pobreza sobrevenida. Familias que se organizan para que haya suficientes libros escolares, tiendas solidarias con productos donados, personas que preguntan qué pueden hacer por aquel al que ven sufrir en su calle, el que oye en la oficina que los vecinos han votado por unanimidad perdonar los impagos del que no puede abonar la comunidad; los que organizan comidas en sus casas para repartir entre muchos.

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Las innovaciones que se muestran en este ejemplo demuestran que el conocimiento, la información, el talento y la energía avanzan, se moldean y canalizan de maneras completamente novedosas, dentro, fuera y a través de las fronteras de la administración. Parece que muchas de las instituciones que nos han prestado un buen servicio durante décadas hayan llegado a un punto de no retorno y sean incapaces de avanzar.

Afirmar que mi destino no está ligado al tuyo es como decir: “Tu lado del bote se está hundiendo”. Hugh Downs

Sin embargo, no paran de surgir nuevas posibilidades a medida que los ciudadanos con iniciativa, pasión y experiencia se valen de las nuevas herramientas de la Red para participar en la construcción de un mundo más próspero, justo y sostenible. También recogemos casos de webs interactivas y wikis creadas para emergencias como el Katrina, Haití, y muchos más.