innovación, creatividad & pronoia

9.1 UN ECOSISTEMA CONECTADO A TRAVÉS DE VALORES Y TECNOLOGÍA

En el último siglo los avances tecnológicos han traído consigo enormes cambios en los consumidores, los mercados y el marketing.

Desde los primeros años del XXI, las tecnologías de la información han ido empapando el mercado convencional y han evolucionado hasta convertirse en lo que hoy ya consideramos una nueva ola tecnológica. Esta nueva tecnología se caracteriza por permitir la conexión y la interacción de individuos y grupos, y se compone de tres fuerzas fundamentales: ordenadores y teléfonos inteligentes accesibles a toda la población, la conexión de red bajo coste y el código abierto. Pero recordemos, las redes sociales no son algo nuevo, es sólo aplicar tecnología a algo que hacíamos desde siempre. Conocer cómo funciona una red social no significa aprender sobre tecnología, significa aprender sobre psicología y sociología.

twitter-muhimu

Proyecto de intervención artística Civitacampomarano

Es cuanto menos asombroso que cuando nos hablan de redes sociales directamente nuestra mente relacione este concepto al de las redes sociales que han nacido gracias a la tecnología de la Internet y su herramienta más conocida, la Web. Esto se debe al arrollador florecimiento de las mismas en los últimos años: Twitter, Facebook, Instagram o Google Plus, son solo alguno de los ejemplos de redes sociales nacidas en el entorno de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación.

Si en una primera etapa, nuestros antepasados accedían a la información y la cultura en el espacio público (plazas, teatros, salones de baile…) la tecnología permitió acercar la palabra escrita a los hogares, primero con la imprenta (fechar), después el sonido (con la llegada de la radio), y seguidamente la imagen (con la llegada del cine y la televisión). Sin embargo, internet lo cambia todo. Ahora, por ejemplo puedes acceder a la información escrita de tu cantante favorito en Wikipedia, buscar imágenes suyas en Google Imágenes, escuchar sus canciones en Spotify, ver sus vídeos en Youtube pero no sólo eso. Puedes coescribir o ayudar a corregir en tiempo real el texto que aparece en su biografia de Wikipedia. O puedes opinar en las noticias publicadas sobre él o publicar tus propias noticias en un blog. Puedes subir imágenes de él o vídeos grabados por ti en sus conciertos o cantando tú mismo sus canciones. Puedes puedes compartir, distribuir e influir en la relevancia de todo este contenido a través de redes sociales. Y mucho más.

Vivimos el fin de la era industrial y el inicio de la era de la democratización. En este momento de transición sufrimos todavía los defectos de los sistemas obsoletos del pasado: en la educación, en las finanzas, en la política… Mientras estas instituciones se renuevan, los ciudadanos también han de adaptarse a los cambios, y convencerse de que el mundo podría ser un lugar mejor. Solo depende de los propios ciudadanos. En este especial de Redes, Elsa Punset continua su charla con el escritor y divulgador británico Mark Stevenson y nos revelan juntos las claves que podemos incorporar ya a la vida cotidiana, en busca de un mundo mejor.

La tecnología permite a los individuos comunicar y colaborar con otros a muy bajo coste. El nacimiento de esta nueva tecnología marca una era que Scott McNealy, director general de Sun Microsystems, ha bautizado como la era de la participación. En ella, los individuos crean ideas y entretenimiento además de consumirlos. Esta nueva tecnología les permite dejar de ser consumidores para convertirse en prosumidores (productor+consumidor).

Uno de los factores que hace posible esta nueva ola tecnológica son los medios sociales. Podemos dividir estos medios en dos categorías generales: la primera, son los medios sociales de expresión, en la que incluimos blogs, Twitter, Youtube, Facebook, portales para compartir fotos como Flickr, y demás redes sociales; la segunda, es la de los medios sociales de colaboración directa, y abarca portales como Wikipedia, Rotten Tomatoes o Craigslist. Sería imposible pensar que un vídeo personal y amateur podía llegar a millones de usuarios. O que millones de usuarios podía transformarse en canales de distribución.

A medida que las posibilidades de expresión se incrementan en los medios sociales, los consumidores podrán influir cada vez más en otros consumidores mediante sus opiniones y experiencias. La influencia de la publicidad corporativa a la hora de definir el comportamiento del consumidor disminuirá en igual proporción. Además, los consumidores dedican cada vez más tiempo a otras actividades como los videojuegos o el ordenador y ven películas y series online, por lo que cada vez miran menos anuncios.

La tecnología no sólo conecta a países y empresas y los lanza hacia la globalización, sino que también conecta a las personas y las agrupa en comunidades. Este concepto está íntimamente relacionado con el concepto de tribalismo en marketing. En Tribes, Seth Godin defendía que los consumidores quieren conectarse con otros consumidores, no con las empresas. Las empresas que quieran adaptarse a esta nueva tendencia deben aceptar esta necesidad y ayudar a los consumidores a conectarse ente sí en sus comunicaciones. Godin explica cómo el éxito en los negocios precisa del apoyo de esas comunidades.

La PAH, es un ejemplo en el uso de su comunidad activa en las campañas de comunicación que lanzan:

Una de las preguntas más importantes y reiterativas que los estudiosos sobre esta materia se hacen es ¿Cómo llegaron los hombres a conseguir juntos lo que no podían conseguir por separado? La respuesta que se ha dado es tan simple como compleja: las personas están conectadas por inmensas redes sociales. Así, los estudiosos se han dado cuenta que nuestra influencia no termina en las personas que conocemos pues, en teoría, nuestras acciones pueden alcanzar a personas a las que ni siquiera conocemos.

Según Fournier y Lee, los consumidores pueden organizarse en comunidades de pools, webs o hubs. Los consumidores que se agrupan en pools comparten los mismos valores pero no necesariamente interactúan entre ellos. Lo único que los mantiene unidos es su fe y fuerte relación con una marca. Este tipo de comunidad de medios sociales en las que el vínculo se basa en las relaciones uno-a-uno entre sus miembros. Los consumidores que se agrupan en hubs son diferentes. Se arremolinan en torno a una figura fuerte generando una base de fieles fans. La clasificación de estas comunidades coincide con el razonamiento de Godin de que los consumidores están conectados bien unos con otros (webs), con un líder (hubs), o con una idea (pools). Godin, Fournier y Lee están de acuerdo en que las comunidades no están al servicio de las empresas, por el bien del negocio, sino al servicio de sus miembros. Las empresas deberían ser conscientes de ello y participar también en este servicio a los miembros de esas comunidades.

En el Diseño social, las empresas tienen que dirigirse a los consumidores como seres humanos integrales y completos. Según Stephen Covey, un ser humano integral consta de cuatro elementos básicos: un cuerpo físico, una mente capaz de razonar y analizar de manera independiente, un corazón que siente las emociones y el alma, o centro filosófico.

En el marketing, la idea de ser relevante para la mente del consumidor según el clásico de Al Ries y Jack Trout, Positioning.mLa idea del producto debe posicionarse con valor y de forma única en la mente de los consumidores incluidos en el grupo de publico objetivo. Así, los responsables de la comercialización de los automóviles Volvo lo hicieron muy bien implantando en la mente de los consumidores la idea de que Volvo ofrecía la mayor seguridad en coches. ¿Alguien sabía si esto realmente era cierto? Daba igual, la idea ya estaba introducida en la mente de los consumidores como “primera verdad” y sería muy complicado hacerles creer lo contrario.

Pero el contexto social se complicó y ahora todos tenemos acceso a los test de seguridad. Ahora esa idea tan trabajada en el marketing de empresa podría tambalearse si realmente el coche no cumple las expectativas fácilmente comprobables por ejemplo, por cualquier blogger. Apuntar a la mente del consumidor ya no es suficiente. Las empresas deben apelar también a su corazón. El concepto de marketing emocional se ha descrito en muchos libros, como Experimential Marketing de Bernd Schimitt, Emotional Branding de Marc Gobé o Lovemarks de Kevin Roberts, por nombrar algunos.

Las marcas miran a los equipos equipos de fútbol y las bandas de música. Negocios muy rentables que tienen intangibles que les gustaría que también tuvieran sus productos. Se trata de transformar también a sus clientes en fans. ¿Por qué?

 

Kopy Theme . Proudly powered by WordPress . Created by IshYoBoy.com

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies