9.2 ENGAGEMENT: ENAMORAR PARA CONECTAR CON TU USUARIO

“Branding by doing”: fabricar soluciones , implementar y aprender para definir nuestro proyecto.

Los consumidores ya no son meros receptores de la comunicación, son parte activa en este nuevo paradigma. Las marcas no sólo les hablan sino que les escuchan y les hacen partícipes de la creación de la marca o de sus productos. Antes planificábamos buscando el mayor impacto posible y ahora ya no tiene sentido porque lo importante es la conversación. Hemos pasado del advertising al engagement; y del impacto a la conversación. Para empezar, expliquemos brevemente cómo funciona la publicidad:

Esto no es una revolución digital, es también social, cultural y econónima. Engagement es un anglicismo de moda que puede asimilarse a compromiso o implicación utilizado en el ámbito de las relaciones laborales y la cultura organizacional que se identifica con el esfuerzo voluntario por parte de los trabajadores de una empresa o miembros de una organización.

Actualmente, la información no sólo se consume, está pensado para interactuar con él, para aprender y vivir una experiencia.  El engagement es el grado en el que un consumidor interactúa con tu marca, el compromiso entre la marca y los usuarios. Ahora las personas cobran el protagonismo total y el dominio de la situación.

Recuerdas lo que te emociona. De esta forma, para ella transmedia no es marketing sino comunicación inmersiva. Hace falta gente que rompa las normas de la comunicación. Esto se basa en crear cierta fidelidad y motivación para que nuestros usuarios defiendan y se sientan parte proactiva de tu marca, tu labor o tus productos. No es lo que haces, sino cómo lo haces lo que le da vida a tu proyecto:

Los proyectos que construyen una identidad, se rigen por un sistema de valores (internos y externos) que las hacen prosperar. Son más reconocibles, atraen mejor el talento y son capaces de incrementar su valor percibido a lo largo del tiempo. Tener una marca no es registrar un nombre y pintar un logotipo en nuestros productos, sino gestionar los significados asociados a nuestra oferta.

Marcamos el corazón y la mente del consumidor. Nos hacemos relevantes a base de explicar nuestro sistema de creencias de forma clara y contundente, creando un estilo propio que nos convierte en especiales. No se trata de ser conocido sino de transmitir una personalidad concreta, unos valores, un punto de vista sobre el mercado y una posición ante nuestros competidores. Una buena comunicación implica definir claramente qué somos y qué no somos.

En un momento donde vivimos una proliferación de canales, una masificación de mensajes y una importante crisis de confianza todos deberíamos saber algo de branding antes de empezar a comunicar.

En ningún otro momento de la historia los emprendedores y las asociaciones hemos contado con tantos canales distintos y complementarios para poder construir una marca. Nunca los costes de entrada han sido tan bajos. Si hace 20 años las marcas confiaban en los grandes medios masivos para poder difundir sus significados, hoy desde un blog, una website o una cuenta de Twitter podemos difundir nuestros productos o servicios, adoptar un estilo determinado, proyectar valores o competir a nivel global.

Por esta razón, en una economía del conocimiento en la que los valores intangibles cada vez tienen más peso, todos deberíamos tener unas nociones de branding.