Desde Diseño Social presentamos esta entrevista a Marta Corvero Morneo, estudiante de FP de Artes Gráficas del IES Puerta Bonita, que ha realizado sus prácticas con nosotras en Diseño Social.
Durante este periodo, Marta ha podido acercarse al diseño desde una dimensión profesional, pero también crítica y social. Su mirada combina curiosidad, sensibilidad visual y una clara conciencia sobre el papel que pueden tener las imágenes en la forma en que entendemos el mundo, nos posicionamos ante determinadas realidades y participamos en conversaciones colectivas.
En esta entrevista, Marta habla de su relación con el arte, el diseño y la expresión personal; de la importancia de conservar el trazo humano en un contexto cada vez más automatizado; y de su interés por crear piezas visuales capaces de denunciar, cuidar, incomodar y movilizar. Sus trabajos exploran temas como la memoria, la resistencia, los cuerpos, la fuerza colectiva y la capacidad del diseño para abrir preguntas necesarias.
Para Marta, diseñar no consiste únicamente en crear imágenes atractivas. Es también una forma de dar sentido a la creatividad, de poner la mirada en problemas reales y de construir mensajes que puedan generar reflexión. Esta conversación nos permite conocer mejor su proceso, sus referentes, sus aspiraciones y la voz propia que empieza a consolidar como joven diseñadora.
1. Entrevista
Para empezar, Marta, ¿cómo te presentarías más allá de decir tu nombre y lo que estudias?
Me considero una persona con una gran curiosidad intelectual, me apasiona estar en constante aprendizaje y evolución.
En mi día a día, soy de las que se fija mucho en los pequeños detalles, esos que para otros pasan desapercibidos, porque creo que ahí es donde nacen las grandes ideas.
Para mí, el arte y el diseño son un canal de expresión y una herramienta clave para comunicar mensajes potentes. En el ámbito personal y de equipo, soy muy paciente y empática, pero a la vez necesito estar en movimiento y proponer cosas nuevas. Además, me enriquece muchísimo el intercambio cultural, conocer gente nueva y entender diferentes mentalidades, algo que considero fundamental para un gran desarrollo personal.
¿Cuándo empezaste a sentir que el diseño podía ser una forma de expresarte?
Desde muy pequeña encontré en el arte mi principal vía de comunicación, siempre me recuerdo dibujando o haciendo manualidades, pero el verdadero punto de inflexión llegó cuando empecé a utilizar mi propia piel como lienzo a través del maquillaje artístico.
En ese momento, esa niña que solía ser callada y reservada descubrió una voz propia. El arte me dió la seguridad para exteriorizar todo lo que llevaba dentro, sin miedos y con orgullo. Ahí entendí que el arte no es solo estética, sino una herramienta capaz de romper barreras y proyectar quiénes somos realmente.
¿Por qué elegiste estudiar diseño? ¿Fue una vocación clara o algo que fuiste descubriendo poco a poco?
Elegí estudiar diseño con el objetivo de complementar y potenciar mis estudios anteriores en moda e imagen corporativa.
Quería adquirir una visión mucho más global y multidisciplinar de la profesión, lo que me permite abrirme puertas hacia nuevas ramas del diseño que antes no había explorado.
¿Qué tipo de diseñadora estás descubriendo que quieres ser?
Mi gran meta como diseñadora es liderar proyectos que unan la innovación con un propósito social. Me gusta la idea de crear piezas que no solo destaquen visualmente, sino que tengan una utilidad real y sirvan para mejorar o visibilizar situaciones humanas.
Quiero poner mi creatividad al servicio de soluciones que de verdad aporten valor a la comunidad.
2. Diseño social: incomodar, cuidar, denunciar y movilizar
Tus diseños trabajan ideas muy potentes: supervivencia, memoria, censura, fuerza colectiva, cuerpos, resistencia. ¿Qué te llevó a moverte en ese territorio?
Desde siempre me he considerado una persona con las ideas muy claras, me gusta luchar por lo que creo y defenderlo con argumentos. Si tengo la oportunidad, busco poner mi grano de arena para visibilizar y solucionar problemas donde el cambio y la revolución deben venir desde abajo. Concibo mis diseños como una extensión de mis propias experiencias y vivencias personales.
Me interesa esta idea: cómo el diseño puede incomodar, cuidar, denunciar y movilizar. ¿Qué significa para ti diseñar desde ahí?
Para mí, diseñar desde ahí significa darle un propósito a mi creatividad. Significa rechazar la idea de que el diseño es solo para estética o vender, y asumir la responsabilidad de poner mi grano de arena en los problemas reales. Mis diseños nacen de mis propias vivencias y son mi herramienta para incomodar al poder, denunciar la injusticia, cuidar la dignidad humana y movilizar al cambio.
¿Crees que el diseño social debe ser directo, o también puede ser ambiguo, poético y abierto?
El diseño no debería estar encasillado en una sola función, el diseño, ante todo, debe ser libre. Su lenguaje y su estética dependen enteramente del impacto que busques generar. Si el objetivo es la denuncia, la movilización o generar una reacción inmediata, lo mejor es que el diseño sea directo y explícito. Debe ir a la raíz, sin filtros, como un grito visual. Por el contrario, si buscamos cuidar o invitar a la reflexión, el diseño puede permitirse ser sutil, abierto y ambiguo. De ahí sus mayores bellezas, la capacidad de crear piezas abstractas que respeten la libre percepción de cada persona.
3. Inspiraciones y referentes
¿Te interesa que tus diseños conserven algo de lo imperfecto, de lo hecho a mano, de lo urgente?
Para mí es fundamental que mis diseños conserven siempre la esencia de lo hecho a mano. En un mundo cada vez más automatizado y liderado por la inteligencia artificial, creo que rescatar el trazo humano, la textura o el detalle imperfecto es una necesidad.
Ese toque artesanal es lo que aporta alma, originalidad a un proyecto, diferenciándolo de lo puramente algorítmico.
¿Qué crees que aporta una intervención manual —como un trazo, una mancha o una palabra escrita encima— frente a un diseño más limpio y controlado?
La intervención manual en un diseño es como dejar una huella dactilar creativa. Con un trazo, una textura o un error intencionado, creamos algo irrepetible. Recrear digitalmente ese pulso es casi imposible, porque responde a la fuerza y a la emoción de un segundo preciso que solo ese diseñador puede recrear.
Frente a las líneas perfectas, limpias y controladas, una mancha o un trazo libre tienen el poder de humanizar el mensaje generando cercanía y empatía con el público.
4. Proceso creativo
En estas dos piezas, ¿qué vino primero: el mensaje o la estética?
Para mí, el proceso creativo siempre empieza por el mensaje, mucho antes de pensar en la estética. Lo primero que necesito saber es qué quiero transmitir, cómo lo quiero comunicar y, sobre todo, qué impacto real quiero causar.
Una vez que eso está sólido, la estética nace de forma natural, es ahí cuando decido el estilo, los colores y el diseño más adecuado.
Creo que diseñar al revés es un error, porque corres el riesgo de crear algo bonito pero vacío.
¿Trabajas con bocetos, moodboards, pruebas tipográficas, fotografías, frases sueltas?
En mi proceso creativo, aunque soy muy visual y desde el primer segundo me salta una idea clara en la cabeza de cómo quiero que sea el resultado, para asegurarme que esa idea funcione, el primer paso que doy es buscar referencias y construir un ‘moodboard’ rápido que me ayude a definir el rumbo.
A partir de ahí, un primer boceto, es mi forma de comprobar si la imagen mental que tengo realmente es viable. Después, selecciono y pruebo diferentes imágenes y juego con la tipografía hasta encontrar la combinación idónea que mejor encaje.
¿Qué decisiones fueron más importantes en estas piezas: la tipografía, la fotografía, el color, el ritmo visual, el contraste o el tono del mensaje?
Pienso que, al menos en los proyectos que he realizado, no hay ningún elemento que sea más importante que el resto. Al final, el diseño funciona como un engranaje: la tipografía, los colores, las imágenes y la composición son piezas que dependen las unas de las otras. Todo el conjunto tiene exactamente el mismo peso y valor.
De nada sirve tener una idea brillante o una imagen impactante si la tipografía dificulta la lectura, o si la elección del color no transmite la emoción adecuada. La clave de un diseño que funcione y comunique de manera efectiva está en el equilibrio.
¿Qué tipo de comentarios te ayudan más a mejorar: los técnicos, los conceptuales, los emocionales o los de personas que no vienen del diseño?
Pienso que los comentarios que más ayudan a crecer a un proyecto nacen de un mix de perspectivas. Por un lado, el feedback técnico de un experto en diseño es importnate para pulir la ejecución, la composición o la tipografía. Pero, por otro lado, la opinión de alguien totalmente ajeno a este mundo importa muchísimo, al fin y al cabo, la mayoría del público que va a interactuar con nuestros diseños en el día a día no tiene formación técnica. Si ellos no lo entienden o no les llega, el diseño ha fallado.
Del mismo modo, recibir críticas desde un enfoque conceptual y emocional es fundamental para saber si la pieza transmite la sensibilidad y el mensaje correctos.
5. Pieza “We are powerful because we have survived”

En esta pieza aparece la frase “We are powerful because we have survived”. ¿De dónde viene esta frase y por qué la elegiste?
Esta frase es de Audre Lorde, una escritora y activista feminista, antirracista y LGTBIQ+ afroamericana del siglo XX.
Nace de su experiencia luchando en las calles contra la opresión de los colectivos marginados, y también de su batalla personal contra el cáncer. Para ella, el simple hecho de conservar la identidad, resistir y seguir vivos en un sistema que intenta borrarte es una victoria.
¿Qué significa para ti esa idea de que somos poderosas porque hemos sobrevivido?
Para mí, esa frase significa que el dolor, la vulnerabilidad y las batallas que cargamos a las espaldas se convierten en nuestra mayor fuente de autoridad, identidad y fuerza. Sobrevivir no es solo aguantar el golpe o quedarse en un rincón esperando, es resistir manteniendo intactos tus valores y tu identidad.
La tipografía contiene imágenes de una multitud. ¿Qué querías transmitir al meter cuerpos y rostros dentro de las letras?
El hecho de que las letras contengan a una multitud es una decisión conceptual directa, quiero transmitir que esta no es una causa aislada, sino una lucha colectiva. Al final, la lucha de los derechos del colectivo LGTBIQ+ nos apela a todos, todas y todxs.
Cada trazo/ letra se convierte en un reflejo de la comunidad, representando que la fuerza nace de la unión y de la diversidad. Es una forma de recordar, a través del diseño, que los avances reales y las revoluciones se construyen apoyándonos los unos a los unos y avanzando juntos.
En la pieza aparecen figuras de cuerpos en movimiento, casi como bailarines, acróbatas o personas cayendo y levantándose. ¿Qué papel tiene el cuerpo en este diseño?
Las ilustraciones de los cuerpos en movimiento, que casi parecen bailarines, están ahí para representar la libertad y la expresividad del colectivo. Con sus formas, busco transmitir esa sensación de paz, armonía y vitalidad que se siente cuando finalmente puedes ser tú mismo. En este diseño, el cuerpo tiene un protagonismo absoluto porque lo entiendo como el lienzo principal de nuestra identidad. A través de sus posturas y su fluidez, el diseño comunica una liberación real.
¿Dónde imaginas esta pieza: en redes, en una exposición, en un cartel de campaña, en una manifestación, en una publicación editorial?
Esta pieza está pensada desde el primer momento para ser totalmente versátil, funciona en la calle durante una manifestación, pero también en una exposición, galería o en redes sociales. Más allá de esto, el verdadero objetivo de este diseño es provocar un punto de inflexión en el público, que nos haga interiorizar que esta no es una causa ajena, sino un problema social que nos involucra a todos y todas. Es un recordatorio visual de que es imprescindible luchar en conjunto y seguir resistiendo, no solo para defender los derechos actuales, sino para asegurar el futuro de las próximas generaciones.
6. Pieza “Quisieron enterrarnos, pero no sabían que éramos cenizas”
La frase “Quisieron enterrarnos, pero no sabían que éramos cenizas” transforma una idea muy conocida de resistencia. ¿De dónde viene esta frase y por qué te parecía ideal para un cartel?
¨Quisieron enterrarnos, pero no sabían que éramos cenizas¨
Dicha frase viene de Audre Lorde, una escritora y activista afroamericana fundamental para el feminismo y el colectivo LGTBIQ+. Para ella, sobrevivir a un sistema que intenta borrarte o silenciarte era una victoria política absoluta.
Creo que es ideal para un cartel por tres razones: primero, porque aleja el discurso del rol de víctima y lo sitúa en el lugar del poder, el orgullo y la resiliencia.
Segundo, porque recuerda que la fuerza nace de la comunidad, de cuidarnos y de resistir juntas. Y tercero, porque a nivel gráfico tiene una fuerza brutal. Funciona como un grito visual, empodera a las personas que lo leen en la calle.
La pieza muestra retratos en blanco y negro con rostros parcialmente borrados o difuminados. ¿Qué querías decir con esa ocultación?
Los rostros de las mujeres borrados, difuminados y en blanco y negro es un homenaje a nuestra memoria histórica. Representan a todas aquellas mujeres gracias a las cuales hoy estamos aquí, todas las que el sistema patriarcal intentó invisibilizar, silenciar y borrar por el simple hecho de levantarse y alzar la voz.
Ese efecto denuncia cómo la historia las quiso ocultar y, al mismo tiempo, las convierte en una presencia colectiva. Es una forma de decir que, aunque intentaron borrarlas, sus huellas siguen aquí. Gracias a su resistencia, hoy nosotras tenemos la fuerza y el altavoz para seguir gritando por ellas, asegurándonos de que su lucha continúe.
El texto rojo escrito encima tiene una fuerza muy visceral, casi de urgencia. ¿Por qué decidiste intervenir la imagen de esa manera?
La colocación del texto en color rojo y con esa estética de alerta, casi agresiva, tiene doble intención.
Por un lado, es un recordatorio de que la violencia y la opresión machista son un problema real que ocurre las 24 horas del día, aunque a veces no lo percibamos de lo normalizado e interiorizado que lo tenemos en la sociedad.
Por otro lado, busco romper de raíz con los estereotipos de delicadeza, sumisión y fragilidad que históricamente se han asociado a las mujeres. No somos frágiles. El uso de ese tono y esa composición tan potentes es una forma de reivindicar nuestra fuerza real, nuestra rabia y nuestra capacidad de combatir.
¿Crees que esta imagen cuida de las personas representadas o busca incomodar a quien la mira?
Esta pieza está diseñada, ante todo, para transmitir valor, apoyo y fuerza a todas las personas que ponemos el cuerpo y luchamos día a día contra este gran problema social. Nace como un refugio visual y un impulso para la comunidad.
Soy consciente de que es una pieza potente y, si llega a incomodar a alguien, creo que esa incomodidad es necesaria ya que significa que el diseño está cumpliendo su función de espejo. Si el mensaje te interpela de forma negativa, tal vez es el momento de cuestionarte de qué lado de la lucha estás posicionado.
8. Recepción e impacto
¿Dónde crees que funcionarían mejor: redes sociales, espacio público, aula, exposición, campaña social, fanzine?
Siento que donde realmente funcionarían mejor, es la calle.
Por un lado, el primer diseño tiene una esencia perfecta para el entorno urbano gracias a su claridad, sus colores, el dinamismo del movimiento y sus detalles, tiene la fuerza necesaria para captar la atención del peatón en medio del día a día.
Por otro lado, la segunda pieza necesita la calle precisamente por esa estética tan directa y ¨agresiva¨. El entorno urbano es el escenario donde los mensajes potentes cobran verdadero sentido, y esa gráfica más incómoda funciona como un impacto visual inevitable para quien pasa por delante.
¿Qué sería para ti un buen impacto: muchos compartidos, una conversación incómoda, que alguien se sienta representado, que alguien cambie su mirada?
Para mí, el verdadero impacto de una pieza no se mide en la cantidad de likes o en el número de compartidos, sino en la calidad de la interacción que genera. Busco crear un diseño que abra debates, que genere cierta controversia y, sobre todo, que incite a la reflexión. De nada me sirve que un proyecto se vuelva viral si no ha provocado ninguna respuesta emocional o intelectual en el público, si la gente lo comparte de forma automática solo por el diseño visual o por sumarse a una tendencia. El éxito, para mí, es conseguir que alguien se detenga, piense, se cuestione algo y cambie su perspectiva.
9. Futuro y aspiraciones
Después de trabajar estas piezas, ¿te interesa seguir explorando el diseño como herramienta de transformación social?
Por supuesto, me encantaría seguir utilizando el diseño como una herramienta de transformación social, para mí, esa es una de las vertientes más valiosas, honestas e importantes de nuestra profesión.
Creo firmemente que el diseño tiene un poder enorme para dar voz a realidades que muchas veces se intentan silenciar y para conectar con la sensibilidad de las personas desde la empatía.
10. Reflexiones finales
De estas dos piezas, ¿cuál sientes más cercana a ti y por qué?
De estas dos piezas, aunque ambas me tocan de lleno y nacen de un lugar muy íntimo y personal, la que más me llena haber creado, la que mejor representa mi voz y mi estilo, y con la que conecto de manera más profunda es la segunda: ‘Cenizas del futuro’.
Esta elección responde tanto a vivencias personales como a la realidad de tener que convivir e intentar luchar día a día en una sociedad que, lamentablemente, sigue estructurada desde el machismo. Para mí, este proyecto es un reflejo de mi propia resistencia y una canalización de esa rabia y esa fuerza.
¿Qué le dirías a alguien que piensa que el diseño no sirve para cambiar nada?
Le diría que el diseño nunca es neutral, o perpetúa las cosas como están o ayuda a transformarlas. Quien piensa que el diseño no cambia nada, olvida que las grandes revoluciones, las luchas por los derechos civiles y los movimientos sociales de la historia siempre han necesitado símbolos, carteles y un lenguaje visual para unir a las personas, propagar ideas y ocupar el espacio público.
El diseño no es solo hacer que algo se vea bonito, es dar forma a cómo nos comunicamos, cómo nos sentimos y cómo entendemos el mundo. Un buen diseño tiene la capacidad de incomodar al poder, de visibilizar lo que el sistema intenta borrar y de generar conversaciones.



















