Una innovación puede funcionar perfectamente y, aun así, fracasar.
Puede haber superado las pruebas técnicas, cumplir sus especificaciones, alcanzar un nivel elevado de madurez tecnológica e incluso demostrar ventajas objetivas frente a las alternativas existentes. Pero nada de eso garantiza que las personas quieran utilizarla, que las organizaciones sepan incorporarla, que las instituciones confíen en ella o que el territorio en el que pretende implantarse disponga de las condiciones necesarias para hacerlo.
Ese espacio entre “la solución funciona” y “la solución puede integrarse realmente en la sociedad” es el ámbito del Societal Readiness, o preparación social.
Durante décadas, los proyectos de investigación e innovación europeos han utilizado los Technology Readiness Levels (TRL) para expresar el grado de madurez de una tecnología. El TRL permite seguir la evolución desde los principios básicos de una tecnología hasta su demostración y funcionamiento en un entorno operativo. La escala se consolidó en los programas europeos de I+D como un lenguaje común para describir la madurez tecnológica.
Pero el TRL responde fundamentalmente a una pregunta: ¿hasta qué punto funciona la tecnología?
El Societal Readiness Level (SRL) introduce otra: ¿hasta qué punto las personas, organizaciones e instituciones que tendrán que convivir con esa innovación están preparadas para aceptarla, utilizarla, integrarla o adaptarse a ella?
Innovation Fund Denmark formalizó una escala de nueve niveles para abordar precisamente esta cuestión. En su definición, el SRL evalúa el grado de adaptación social de un proyecto, una tecnología, un producto, un proceso, una intervención o una innovación, sea técnica o social. Cuando la preparación social es baja, no basta con seguir desarrollando la solución: es necesario construir una trayectoria realista hacia su adaptación social.
Para Diseño Social EN+, esta idea conecta directamente con una forma de trabajar que sitúa a las personas, los contextos de uso, los actores territoriales, la accesibilidad, la comunicación y la transferencia en el centro de los procesos de innovación.
Por eso, implementar SRL no significa añadir un cuestionario social al final de un proyecto. Significa incorporar la preparación social como una dimensión transversal del diseño, la experimentación, la demostración y la explotación de la innovación.

Del TRL al SRL: una innovación necesita dos tipos de madurez
TRL y SRL no son escalas rivales.
Miden cosas diferentes.
Un proyecto puede demostrar que una solución funciona técnicamente y, simultáneamente, descubrir que existen barreras culturales, económicas, institucionales, organizativas, regulatorias o de confianza que dificultan su adopción.
También puede suceder lo contrario: puede existir una necesidad social claramente identificada y una comunidad muy interesada en una solución que todavía no está suficientemente desarrollada desde el punto de vista técnico.
La literatura sobre readiness levels ha insistido precisamente en esta complementariedad. Un trabajo desarrollado en el contexto de un estudio financiado por la Comisión Europea propuso ampliar la mirada tradicional del TRL incorporando dimensiones sociales, organizativas y legales. Su argumento central es que la adopción de una innovación no depende exclusivamente de su funcionamiento técnico: requiere también condiciones sociales, organizativas y regulatorias compatibles con su utilización.
La escala SRL de nueve niveles describe un recorrido paralelo: identificación del problema y de la preparación social; identificación de stakeholders; primeras pruebas con actores relevantes; validación mediante pilotos; demostración en entornos reales; refinamiento con las personas implicadas; preparación del plan de adaptación social y, finalmente, utilización demostrada de la solución en el entorno correspondiente.
Esto permite comprender una idea especialmente importante para Diseño Social EN+: la adopción social no debe comenzar cuando termina el desarrollo tecnológico.
Si una innovación llega a una fase avanzada de demostración antes de haber comprendido a sus potenciales usuarios, sus resistencias, sus condiciones de trabajo, sus capacidades, sus incentivos o sus necesidades, puede haberse acumulado un importante riesgo de adopción.
Una investigación reciente sobre SRL aplicada a grandes proyectos energéticos lo expresa de forma clara: retrasar el trabajo de preparación social mientras la tecnología continúa avanzando puede provocar que un proyecto alcance una elevada madurez técnica con preocupaciones fundamentales de los stakeholders todavía sin resolver. El estudio destaca por ello la necesidad de desarrollar los proyectos junto con las comunidades y mantener canales sólidos de interacción durante la evolución tecnológica.
Esta es una de las razones por las que Diseño Social EN+ entiende el SRL como un proceso, no simplemente como una cifra.
La diferencia entre medir aceptación y construir preparación social
Uno de los errores más frecuentes al hablar de SRL consiste en identificarlo exclusivamente con la “aceptación social”.
La aceptación es importante, pero resulta insuficiente.
Preguntar a una persona si está a favor o en contra de una innovación proporciona información, pero no explica necesariamente por qué piensa así, qué condiciones modificarían su posición, qué barreras tendría para utilizarla, qué beneficios espera recibir o qué consecuencias negativas anticipa.
La preparación social requiere comprender ese sistema.
La definición actualmente utilizada por la Comisión Europea va en esa dirección. El programa de trabajo 2026-2027 de Horizon Europe para Clima, Energía y Movilidad define Societal Readiness como un indicador de que los resultados de investigación e innovación han tenido en cuenta diferentes necesidades y preocupaciones sociales, aumentando así su potencial de adopción y de transición hacia una adaptación social. La Comisión señala que una preparación social desarrollada debería ayudar a alinear las trayectorias de innovación con objetivos socialmente deseados, construir coaliciones inclusivas, comprender diferentes intereses y preocupaciones y adaptar la innovación cuando aparezcan aspectos no deseados.
Por tanto, Diseño Social EN+ no plantea la pregunta simplemente como:
“¿Aceptan esta solución?”
El análisis debe avanzar hacia preguntas como:
¿Quién necesita realmente la solución? ¿Quién puede beneficiarse de ella? ¿Quién puede verse perjudicado? ¿Qué grupos están representados en el proceso de innovación y cuáles no? ¿Qué actores son necesarios para que la solución funcione después del proyecto? ¿Qué barreras existen para incorporarla a las prácticas actuales? ¿Qué objeciones aparecen? ¿Son objeciones derivadas de desinformación o responden a problemas reales de la solución? ¿Qué cambios técnicos, organizativos o comunicativos deberían introducirse como consecuencia de esas objeciones?
Responder a estas preguntas convierte la participación social en información para tomar decisiones de proyecto.
Ese es uno de los principios fundamentales del enfoque de Diseño Social EN+.
SRL no es comunicación: pero la comunicación forma parte del SRL
Otra confusión habitual consiste en considerar que la preparación social pertenece exclusivamente al paquete de comunicación y difusión.
No es así.
Publicar noticias, desarrollar una web, organizar eventos, crear vídeos o generar materiales divulgativos puede aumentar el conocimiento de una innovación, pero visibilidad no equivale a readiness.
Una persona puede conocer perfectamente una solución y rechazarla.
Puede considerarla interesante y no disponer de recursos para utilizarla.
Puede querer adoptarla y encontrarse con que su organización no permite hacerlo.
Puede comprender sus beneficios y desconfiar de la institución que la promueve.
Puede utilizarla durante un proyecto piloto y abandonarla cuando desaparece la financiación.
Por eso, en el enfoque de Diseño Social EN+, la comunicación tiene dos direcciones.
En una dirección, explica. Hace comprensibles los objetivos, funcionamiento, resultados, riesgos y beneficios de una innovación.
En la otra, escucha. Permite detectar preguntas, barreras, necesidades, preocupaciones, expectativas y conflictos que deben regresar al proceso de investigación y desarrollo.
Ese segundo movimiento es el que transforma la comunicación en un instrumento de Societal Readiness.
No se trata simplemente de transmitir resultados de los investigadores hacia la sociedad. Se crea un circuito:
investigación → sociedad → evidencia → adaptación del proyecto → nueva validación → sociedad.
La investigación sobre SRL aplicada a proyectos energéticos describe precisamente la importancia de este tipo de retroalimentación. Su modelo plantea una secuencia en la que se diseñan actividades, se adquieren datos, se analizan, se generan resultados y se diseminan, manteniendo implicadas a las comunidades y otros stakeholders durante todo el proceso. El feedback vuelve después al diseño, creando un proceso de cocreación.
Para Diseño Social EN+, comunicar un proyecto significa, por tanto, algo más amplio que hacerlo visible: significa construir las condiciones para que el conocimiento pueda circular entre el proyecto y su entorno social.
Cómo implementa Diseño Social EN+ el SRL
Diseño Social EN+ estructura la preparación social como una trayectoria que acompaña el desarrollo del proyecto desde sus primeras fases.
No existe un único procedimiento universal de SRL aplicable automáticamente a cualquier sector. De hecho, la propia literatura reconoce que su medición está menos estandarizada que la del TRL.
Por ese motivo, Diseño Social EN+ utiliza la escala SRL como marco de diagnóstico, planificación y seguimiento, adaptando después las herramientas concretas al tipo de innovación, territorio y población implicados.
El punto de partida puede representarse mediante nueve niveles:
| Nivel | Qué debe demostrar un proyecto desde la perspectiva de Diseño Social EN+ |
|---|---|
| SRL 1 | Comprende el problema social y comienza a identificar las condiciones sociales relacionadas con él. |
| SRL 2 | Formula la solución y sus impactos potenciales e identifica stakeholders relevantes, usuarios y grupos afectados. |
| SRL 3 | Contrasta conceptos, escenarios o primeras propuestas con actores relevantes. |
| SRL 4 | Valida el problema y primeras hipótesis mediante pruebas en un contexto relevante. |
| SRL 5 | La solución es probada y valorada por diferentes stakeholders en condiciones próximas a su utilización. |
| SRL 6 | La solución se demuestra en un entorno relevante con participación activa de stakeholders y recogida sistemática de feedback. |
| SRL 7 | La solución se modifica a partir de la evidencia obtenida y se vuelve a probar cuando sea necesario. |
| SRL 8 | Existe una solución suficientemente madura acompañada de un plan concreto de adaptación, adopción, transferencia o integración social. |
| SRL 9 | La solución funciona y es utilizada de manera demostrable en el entorno social para el que fue concebida. |
Esta interpretación mantiene la estructura de nueve niveles procedente de Innovation Fund Denmark y utilizada también por herramientas europeas como el Societal Readiness Level Assessment Canvas de la Clean Energy Transition Partnership.
Sin embargo, Diseño Social EN+ introduce una precaución importante: el nivel declarado debe estar respaldado por evidencia.
No basta con escribir “SRL 6”.
Debe poder explicarse quién participó, dónde se realizó la demostración, qué metodología se utilizó, qué problemas surgieron, qué feedback se obtuvo y qué cambios fueron incorporados.
El canvas de CETPartnership resulta especialmente útil precisamente porque no solicita únicamente asignar un nivel. Pide documentar evidencia y justificación, hitos alcanzados, barreras que impiden avanzar y acciones necesarias para alcanzar el siguiente nivel.
Esto convierte el SRL en una herramienta de gestión.
Primera fase: comprender el contexto antes de diseñar la solución
El trabajo comienza antes del piloto.
Diseño Social EN+ analiza el problema desde la perspectiva de los actores que lo viven, no solamente desde la perspectiva del consorcio que pretende resolverlo.
Esto implica separar tres elementos que con frecuencia se mezclan: el problema identificado por el proyecto, el problema experimentado por los usuarios y la solución imaginada por los investigadores.
No siempre coinciden.
Una tecnología puede haber sido diseñada para aumentar la productividad cuando el principal obstáculo para sus usuarios es la falta de personal cualificado. Una plataforma digital puede resolver un problema de acceso a información que los profesionales no consideran prioritario. Una herramienta puede reducir costes globales y simultáneamente introducir cargas adicionales para determinados colectivos.
La primera función del SRL consiste precisamente en detectar esas divergencias antes de que el proyecto haya realizado inversiones difíciles de modificar.
Diseño Social EN+ trabaja en esta fase con revisión de evidencia, análisis contextual, identificación de usuarios, entrevistas, cuestionarios, sesiones de trabajo, observación de prácticas existentes y otros mecanismos de escucha adecuados a cada proyecto.
El objetivo no es preguntar al usuario cómo debe construirse técnicamente la innovación. El objetivo es comprender qué tiene que ser cierto en la realidad para que esa innovación resulte útil y adoptable.
Segunda fase: construir un mapa de stakeholders que sirva para tomar decisiones
Identificar stakeholders no consiste en elaborar una lista de instituciones.
Un mapa útil debe explicar relaciones.
Diseño Social EN+ distingue entre quienes utilizarán directamente una solución, quienes tomarán decisiones sobre su adopción, quienes pueden facilitarla, quienes pueden bloquearla, quienes asumirán costes, quienes recibirán beneficios y quienes podrían resultar afectados aunque nunca sean usuarios.
También debe identificar actores que suelen quedar fuera de los procesos participativos.
Esta cuestión ha adquirido especial relevancia en el enfoque actual de la Comisión Europea. Las preguntas orientadoras del piloto de Societal Readiness de Horizon Europe piden explícitamente que los proyectos expliquen cómo identifican e incluyen grupos relevantes y, cuando corresponda, colectivos tradicionalmente marginados o excluidos. También requieren considerar quién recibe los beneficios de la innovación, quién soporta sus cargas y cómo se incorpora la voz de esos grupos.
Esto modifica radicalmente la forma de diseñar el stakeholder engagement.
No basta con trabajar con quienes ya están interesados en el proyecto.
El SRL exige escuchar también a quienes dudan, encuentran obstáculos o pueden verse perjudicados.
En algunos casos, una objeción puede resolverse mediante mejor información.
En otros, la objeción revela que la solución debe cambiar.
Distinguir ambas situaciones es una de las tareas más importantes de una estrategia de preparación social bien diseñada.
Tercera fase: convertir a los stakeholders en participantes del proceso de innovación
A partir de SRL 3, la lógica cambia.
Los stakeholders dejan de ser únicamente sujetos de análisis y comienzan a participar en la experimentación.
Pueden evaluar escenarios, interactuar con prototipos, revisar materiales, probar interfaces, contrastar procedimientos, participar en Living Labs, asistir a demostraciones o aportar información sobre la viabilidad de una solución en condiciones reales.
La escala CETPartnership sitúa precisamente en SRL 3 el test inicial con stakeholders; en SRL 4 la validación mediante piloto en un entorno relevante; en SRL 5 la validación de la solución por actores relevantes, y en SRL 6 su demostración cooperativa en condiciones reales.
Diseño Social EN+ introduce aquí un criterio esencial: participar no significa únicamente asistir.
Una actividad puede reunir a cincuenta stakeholders y aportar muy poca evidencia sobre readiness.
Por el contrario, una prueba bien diseñada con un grupo reducido puede revelar problemas decisivos sobre usabilidad, necesidades operativas, barreras culturales o condiciones de adopción.
La calidad de la participación debe evaluarse por su capacidad para modificar conocimiento y decisiones, no únicamente por el número de participantes.
Cuarta fase: medir awareness, interés, apoyo, objeciones y capacidad de adopción
El Societal Readiness Assessment Tool plantea algunas de las preguntas más útiles para estructurar esta fase.
¿Está suficientemente definido el concepto? ¿Se han identificado los stakeholders necesarios? ¿Se ha analizado su grado de conocimiento, interés, apoyo y objeción? ¿Se ha probado la solución con actores relevantes? ¿Ha sido validada mediante pilotos? ¿Se ha demostrado en diferentes condiciones? ¿El feedback ha provocado refinamientos? ¿Existe finalmente un plan de transición hacia la adopción?
Diseño Social EN+ utiliza estas preguntas como dimensiones de evidencia, evitando reducir todo el análisis a un único indicador.
Esto permite construir un sistema de seguimiento mucho más informativo.
Un proyecto puede, por ejemplo, tener elevada notoriedad pero baja intención de uso. Otro puede contar con usuarios muy interesados pero instituciones poco preparadas para incorporarlo. Otro puede mostrar buena aceptación general y, sin embargo, problemas graves de accesibilidad para determinados grupos.
La puntuación SRL sintetiza el estado.
El diagnóstico explica por qué el proyecto se encuentra en ese estado.
Y esa segunda información es normalmente la que permite mejorar la solución.
Quinta fase: introducir el feedback en PRODUCTO, PROCESO y PLATAFORMA
Una característica especialmente relevante del enfoque de Diseño Social EN+ es que la participación no concluye con la elaboración de un informe de resultados. La información obtenida debe ser trazable y tener capacidad real para influir en la evolución del proyecto.
Cuando un stakeholder identifica una dificultad, un riesgo o una necesidad relevante, el proyecto debería poder determinar qué ocurre después con esa aportación y qué decisiones se derivan de ella. El feedback puede traducirse en la modificación de un producto o procedimiento, en cambios en la interfaz de una plataforma, en el desarrollo de formación adicional, en la creación de materiales explicativos, en la revisión de los criterios de selección de usuarios o en ajustes del modelo de gobernanza. En determinados casos, puede incluso llevar a descartar una funcionalidad técnicamente viable si su implementación genera problemas sociales, éticos o de aceptación significativos.
Este principio conecta directamente con una de las cuatro dimensiones de la Responsible Research and Innovation (RRI) utilizadas por la Comisión en su aproximación a la Societal Readiness: la responsiveness, entendida como la capacidad de adaptar las actividades de investigación e innovación a partir de nuevos conocimientos, perspectivas, necesidades y valores que emergen durante el proceso. Junto a ella, el marco europeo incorpora también las dimensiones de reflexión, inclusión y anticipación.
Por tanto, la pregunta clave no debería ser únicamente «¿hemos consultado a los stakeholders?», sino:
«¿Qué decisiones del proyecto cambiaron como consecuencia de lo que aprendimos de ellos?»
Sexta fase: volver a probar
El SRL no avanza necesariamente de forma lineal.
Una modificación tecnológica puede introducir un nuevo problema de usabilidad.
Un cambio regulatorio puede modificar la percepción de riesgo.
Una crisis económica puede reducir la capacidad de inversión de los potenciales adoptantes.
Una controversia pública puede afectar a la confianza.
La entrada de nuevos actores puede revelar necesidades que no habían sido identificadas.
Por ello, Diseño Social EN+ entiende la preparación social como un proceso iterativo.
La propia escala SRL incorpora esta lógica. SRL 7 implica refinar la solución a partir del feedback y, cuando sea necesario, volver a probarla en el entorno relevante.
Además, las dimensiones sociales pueden fluctuar más rápidamente que la madurez tecnológica. La investigación sobre proyectos energéticos señala que las opiniones sociales pueden cambiar como consecuencia de factores externos y que el SRL puede aumentar o disminuir con mucha mayor rapidez que el TRL.
Esto significa que un “SRL 6” no debería interpretarse como una certificación permanente.
Describe un estado respaldado por determinadas evidencias en un momento y contexto determinados.
Séptima fase: transformar validación en adopción
Los últimos niveles del SRL plantean probablemente la cuestión más difícil.
¿Qué ocurrirá cuando termine el proyecto?
Muchos proyectos de I+D consiguen usuarios durante los pilotos porque el propio proyecto proporciona recursos, acompañamiento, formación, equipamiento o personal.
La verdadera preparación social comienza a demostrarse cuando esas condiciones extraordinarias dejan de existir.
Por eso SRL 8 exige algo más que una solución validada: exige un plan de adaptación social.
Para Diseño Social EN+, ese plan debe identificar las condiciones necesarias para que la solución continúe existiendo en el mundo real.
Quién la utilizará.
Quién asumirá su mantenimiento.
Qué competencias requiere.
Qué formación será necesaria.
Qué organizaciones pueden adoptarla.
Qué recursos necesitan.
Qué condiciones económicas influyen.
Qué actores pueden actuar como multiplicadores.
Qué materiales permiten replicarla.
Qué barreras siguen pendientes.
Qué estrategia de comunicación debe continuar.
Y, especialmente, qué evidencia demuestra que existe interés real más allá del consorcio.
SRL 9 no significa que la campaña de comunicación haya terminado con éxito.
Significa que la solución ha demostrado su funcionamiento dentro del entorno social relevante.
La dimensión territorial: un mismo producto puede tener diferentes SRL
El SRL no debería atribuirse automáticamente a una tecnología con independencia del lugar donde se utiliza.
Una solución puede estar perfectamente integrada en un territorio y encontrar grandes barreras en otro.
Cambian las instituciones.
Cambian las infraestructuras.
Cambian las competencias profesionales.
Cambian los modelos de negocio.
Cambian las normas sociales.
Cambian los idiomas.
Cambian las expectativas.
Cambian las experiencias anteriores.
Cambian las relaciones de confianza.
La literatura sobre SRL aplicada a proyectos energéticos subraya esta dimensión territorial y distingue entre aproximaciones de carácter nacional y evaluaciones específicas de cada proyecto y comunidad. Entre los factores que pueden influir identifica el engagement comunitario, la percepción pública, el contexto cultural e histórico, la salud y el medioambiente y el marco político-regulatorio.
Esta perspectiva resulta especialmente relevante para proyectos europeos y mediterráneos.
No se puede asumir que una tecnología validada en Andalucía tendrá automáticamente el mismo nivel de readiness en Portugal, Italia, Grecia, Túnez o Marruecos.
La replicación exige volver a estudiar el contexto.
Para Diseño Social EN+, por tanto, replicar no significa copiar.
Significa identificar qué elementos de una solución son transferibles y cuáles necesitan adaptación cultural, lingüística, institucional, económica u operativa.
Accesibilidad y multilingüismo como condiciones de preparación social
La accesibilidad suele abordarse como una cuestión de comunicación. Sin embargo, desde una perspectiva de SRL, constituye una dimensión mucho más amplia.
Si una parte de la población no puede comprender, utilizar o acceder a una solución, existe una barrera real para su preparación y adopción social. Esta barrera puede estar relacionada con el diseño de las interfaces, los materiales, la terminología, los idiomas, los canales de acceso, los formatos utilizados o el nivel de complejidad de la información.
Diseño Social EN+ incorpora esta dimensión especialmente en proyectos en los que el conocimiento científico y técnico debe transformarse en recursos comprensibles, accesibles y utilizables por públicos diversos.
En este contexto, traducir no significa únicamente cambiar de idioma. Implica adaptar los mensajes al contexto, explicar conceptos complejos, reducir barreras de comprensión y evitar que la propia complejidad científica se convierta en un factor de exclusión. Supone también diseñar materiales que permitan a actores no especializados comprender las implicaciones de una solución y participar de forma informada en los procesos de decisión, evaluación o adopción.
El multilingüismo, la comunicación comprensible, la arquitectura de la información y la accesibilidad digital se convierten así en auténticas infraestructuras de adopción, esenciales para que una innovación pueda ser comprendida, utilizada y apropiada por grupos sociales diversos.
IPOV–RESPECTFUL CARE: un ejemplo de preparación social en una innovación principalmente social
El proyecto IPOV – RESPECTFUL CARE permite entender por qué el SRL no pertenece exclusivamente a las tecnologías industriales.
IPOV trabaja con conocimiento, prácticas, marcos normativos, formación, experiencias y recursos relacionados con la violencia obstétrica y la atención respetuosa.
Su Digital Tool funciona como espacio para organizar y hacer accesible conocimiento procedente de diferentes contextos, disciplinas y países.
Aunque IPOV no sea uno de los actuales proyectos del piloto formal de Societal Readiness de Cluster 5, muchas de las prácticas desarrolladas en el proyecto responden a la misma lógica: diversidad de stakeholders, interdisciplinariedad, multilingüismo, arquitectura de conocimiento, accesibilidad, formación, transferencia, adaptación de contenidos a diferentes públicos y construcción de recursos capaces de permanecer utilizables más allá de la investigación que los produce.
En este contexto, la pregunta de readiness no sería simplemente si la plataforma funciona técnicamente.
Sería si profesionales, investigadores, instituciones, asociaciones y otros actores pueden encontrar la información que necesitan, entenderla, confiar en su procedencia y utilizarla dentro de sus respectivos contextos.
Es una diferencia fundamental.
El producto digital puede tener un elevado TRL y seguir requiriendo trabajo de SRL.
MEDORA: trasladar el SRL al sistema agroalimentario
En una iniciativa como MEDORA, el enfoque adquiere otra configuración.
La innovación técnica relacionada con microtransformación agroalimentaria debe convivir con explotaciones, pequeñas empresas, cooperativas, operadores rurales, profesionales técnicos, administraciones, entidades territoriales y potenciales adoptantes.
Aquí la preparación social afecta directamente a las condiciones de explotación de la tecnología.
Una solución técnicamente eficiente puede encontrar barreras relacionadas con costes, capacidades, mantenimiento, disponibilidad de personal, confianza, hábitos productivos, percepción del riesgo, cumplimiento normativo, acceso a formación o encaje en los modelos de negocio existentes.
Por ello, el papel de Diseño Social EN+ no consiste en evaluar la ingeniería de la solución.
Consiste en garantizar que la evidencia procedente de operadores y actores territoriales pueda traducirse de forma trazable en decisiones sobre PRODUCTO, PROCESO y PLATAFORMA.
Los Living Labs resultan especialmente valiosos dentro de este enfoque porque permiten avanzar desde la identificación del problema hacia la validación y demostración en contextos próximos a la realidad.
Pero nuevamente el valor no depende de organizar actividades bajo la etiqueta “Living Lab”.
Depende de qué evidencia producen esas actividades y cómo esa evidencia modifica la innovación.
Ese es el punto en el que stakeholder engagement, demostración, comunicación, formación, replicación, explotación y Societal Readiness dejan de ser actividades separadas y empiezan a formar un sistema coherente.
SRL como puente entre SSH y STEM
El actual piloto europeo de Societal Readiness está otorgando especial importancia precisamente a esta cuestión.
El programa de trabajo de Horizon Europe establece que los proyectos afectados por el piloto deben asignar recursos explícitos a Societal Readiness, integrarlo transversalmente en los work packages o mediante un WP transversal, incorporar suficiente expertise de Ciencias Sociales y Humanidades y asociar a los diferentes partners a las tareas de preparación social cuando resulte pertinente.
No se trata, por tanto, de que el partner SSH realice “la parte social” mientras los partners técnicos continúan independientemente con “la innovación real”.
La Comisión insiste en una interacción efectiva y sostenida entre perfiles STEM y SSH desde la preparación de la propuesta y durante el proyecto.
El propio topic europeo dedicado a monitorizar el piloto analizará el nivel, el momento y la calidad de estas interacciones, además de estudiar cómo la participación de actores externos y los procesos de cocreación provocan posibles ajustes en las actividades de I+D.
Este punto resulta central para Diseño Social EN+.
La función de un partner especializado en innovación social, comunicación, accesibilidad y stakeholder engagement no debería limitarse al último tramo del proyecto.
Su mayor valor aparece cuando puede intervenir suficientemente pronto como para conectar la evolución técnica con las condiciones sociales de adopción.
Un workshop SRL como instrumento de trabajo
Una herramienta práctica para iniciar este proceso es realizar una evaluación participativa del nivel de preparación social.
El SRL Assessment Canvas de CETPartnership proporciona una estructura sencilla: identificar la innovación o Key Exploitable Result, establecer el SRL actual, justificarlo con evidencia, registrar hitos alcanzados, identificar gaps y determinar las acciones necesarias para avanzar.
Diseño Social EN+ puede utilizar esta lógica como base de sesiones de trabajo con representantes del proyecto y stakeholders.
El objetivo no debería ser consensuar rápidamente un número.
La discusión verdaderamente útil comienza cuando participantes diferentes asignan niveles distintos.
Un desarrollador puede considerar que una solución se encuentra en SRL 6 porque ya ha sido demostrada.
Un usuario puede situarla en SRL 4 porque todavía encuentra dificultades de utilización.
Una institución pública puede verla en SRL 3 porque desconoce cómo integrarla en sus procedimientos.
Un potencial explotador puede valorar positivamente el producto pero considerar insuficiente el modelo de sostenibilidad.
Esas divergencias son información.
Permiten descubrir dimensiones del proyecto que normalmente permanecen ocultas detrás de una única narrativa de éxito.
Evidencia antes que puntuaciones
Esta es probablemente la regla metodológica más importante.
Diseño Social EN+ no debería declarar un SRL basándose exclusivamente en una apreciación interna del consorcio.
Debe existir evidencia proporcional a la afirmación.
Para SRL bajos puede bastar con demostrar que el problema ha sido estudiado, los stakeholders identificados y las primeras hipótesis contrastadas.
Para niveles intermedios deben existir pruebas, pilotos, feedback y evidencia de validación.
Para niveles altos debe existir demostración en entornos relevantes, adaptación derivada del feedback, condiciones claras de integración y pruebas de utilización o adopción.
Esto evita convertir el SRL en una cifra promocional.
También permite utilizarlo como herramienta de aprendizaje.
Una evaluación SRL no debería intentar demostrar que todo va bien.
Debería revelar qué impide avanzar.
La Comisión Europea está llevando Societal Readiness hacia una aplicación mucho más formal
El interés por estas metodologías ya no es únicamente académico.
Horizon Europe ha puesto en marcha un piloto formal de Societal Readiness dentro de Cluster 5, Climate, Energy and Mobility. El programa de trabajo identifica una serie de topics piloto y establece para ellos requisitos concretos relacionados con recursos, interdisciplinariedad, integración metodológica, expertise SSH y reporting.
Además, la Comisión financia una Coordination and Support Action dedicada específicamente a evaluar cómo se está implementando este piloto y a generar recomendaciones para su posible mejora y ampliación. CORDIS explica que el seguimiento servirá de base para que la Comisión valore si replica o amplía el enfoque a otros ámbitos.
En 2026, el proyecto All4SR – Alliance for Societal Readiness aparece ya en CORDIS como la acción encargada de acompañar este proceso, analizar experiencias, desarrollar recursos públicos y formular recomendaciones sobre la integración de Societal Readiness en futuros proyectos y convocatorias.
Existe aquí, sin embargo, una precisión importante.
No debe confundirse la escala numérica SRL 1-9 con los requisitos formales del actual piloto de Horizon Europe.
La Comisión Europea utiliza actualmente Societal Readiness como marco de integración de necesidades, preocupaciones, inclusión, anticipación y responsiveness. Para los topics piloto exige actividades, recursos, integración en metodología, expertise SSH y un primer y último informe sobre Societal Readiness. En la documentación oficial consultada, esto no equivale a imponer de forma general una puntuación contractual obligatoria de SRL 1 a 9.
Por ello, para Diseño Social EN+, la escala 1-9 resulta especialmente útil como instrumento operativo de diagnóstico y seguimiento, mientras que la implementación en propuestas europeas debe responder siempre a los requisitos concretos de cada convocatoria.
Esta distinción evita confundir una herramienta metodológica con una obligación formal.
Del “public engagement” al diseño responsable de la innovación
La evolución hacia Societal Readiness supone un cambio conceptual importante.
Durante mucho tiempo, numerosos proyectos de I+D han organizado su relación con la sociedad principalmente alrededor de dissemination y communication.
El nuevo enfoque introduce algo más exigente.
No pregunta únicamente cómo explicar una innovación.
Pregunta si esa innovación ha sido diseñada teniendo en cuenta las necesidades, valores y preocupaciones de quienes estarán afectados por ella.
El propio marco europeo vincula Societal Readiness con cuatro principios de RRI: reflection, inclusion, anticipation y responsiveness. La innovación debe reflexionar sobre sus propios objetivos y supuestos; incorporar actores diversos; anticipar consecuencias deseadas e indeseadas; y ser capaz de modificar sus actividades cuando la evidencia social lo justifique.
Esta lógica se encuentra muy cerca del núcleo del diseño social.
Diseñar socialmente una innovación no significa hacerla más atractiva para que sea aceptada.
Significa permitir que la realidad social participe en su definición.
Una innovación no alcanza un SRL alto porque la sociedad haya sido convencida
Esta distinción es esencial.
El objetivo del SRL no debería ser eliminar la resistencia mediante estrategias de comunicación persuasiva. La resistencia puede contener información valiosa y revelar riesgos, desigualdades, costes no previstos por el proyecto, experiencias negativas previas, incompatibilidades culturales, barreras económicas, preocupaciones ambientales o una distribución injusta de beneficios y cargas.
La propia Comisión incluye entre sus preguntas orientadoras cómo identificar y responder a las objeciones y preocupaciones de los distintos grupos, así como cómo anticipar posibles consecuencias no deseadas.
Por tanto, escuchar y analizar la oposición forma parte del propio proceso de SRL. El resultado de esta escucha puede conducir a mejorar la comunicación, pero también a modificar aspectos del proyecto. En determinados casos, puede incluso poner de manifiesto que una solución requiere cambios sustanciales antes de poder desplegarse de forma responsable.
Cómo se traduce el SRL en impacto
El gran valor del Societal Readiness aparece cuando se conecta con el impacto.
En los proyectos de investigación, impacto no debería significar exclusivamente número de publicaciones, visitantes de una web, asistentes a eventos o impresiones en redes sociales.
Esos indicadores pueden resultar útiles para medir alcance.
Pero el SRL permite avanzar hacia preguntas de mayor nivel:
- ¿Comprenden los stakeholders la solución?
- ¿La consideran relevante?
- ¿Pueden utilizarla?
- ¿La han probado?
- ¿Ha cambiado gracias a ellos?
- ¿Existen organizaciones dispuestas a incorporarla?
- ¿Están disponibles las capacidades necesarias?
- ¿Las condiciones locales permiten su adopción?
- ¿Existe un mecanismo de transferencia?
- ¿Puede mantenerse una vez termine la financiación?
Estas cuestiones conectan comunicación, dissemination, exploitation, stakeholder engagement, training, demonstration e impact.
No las fusionan.
Pero permiten explicar cómo contribuye cada una a una misma trayectoria de adopción.
El modelo de Diseño Social EN+: de stakeholders a adopción
En síntesis, Diseño Social EN+ utiliza el Societal Readiness como una lógica transversal que conecta investigación, diseño, participación, demostración, comunicación y explotación.
El proceso comienza identificando las necesidades sociales y los actores que pueden influir en la innovación.
Continúa contrastando conceptos y escenarios antes de que las principales decisiones estén cerradas.
Introduce posteriormente pruebas con stakeholders en entornos progresivamente más realistas.
Recoge evidencia sobre conocimiento, comprensión, interés, utilidad, confianza, barreras, objeciones y capacidad de adopción.
Convierte esa evidencia en cambios trazables sobre producto, proceso, plataforma, formación o estrategia.
Vuelve a validar cuando esos cambios son relevantes.
Y finalmente construye las condiciones necesarias para que los resultados puedan transferirse, replicarse, explotarse o incorporarse a prácticas reales.
En esta concepción, Societal Readiness no es el último escalón de la innovación.
Es una trayectoria que debe avanzar al mismo tiempo que la innovación.
Una solución técnicamente madura pero socialmente inmadura sigue siendo una solución incompleta.
El TRL permite demostrar que algo puede funcionar.
El SRL obliga a plantear la siguiente pregunta: ¿hemos construido también las condiciones para que pueda funcionar con las personas, las organizaciones y la sociedad que tendrán que integrarlo?
Ahí se sitúa el papel de Diseño Social EN+: convertir la participación social en evidencia; la evidencia en decisiones; las decisiones en mejores soluciones; y las soluciones validadas en innovaciones con posibilidades reales de adopción, transferencia e impacto.



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