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Naomi Klein y los peligros del concepto “polarización” en la inteligencia colectiva

18 abril, 2018.Diseño Social.2 Likes.4 Comments

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Los peligros del concepto “polarización” en la inteligencia colectiva

NAOMI A. KLEIN Y LA POLARIZACIÓN DIRIGIDA

En su biografía de twitter, la periodista, escritora y activista canadiense Naomi A. Klein afirma “They say I’m polarizing” como respuesta a las críticas a su libro: Esto lo cambia todo: capitalismo vs. El clima. Rob Nixon, para su reseña en New York Times, escribió que “es el libro sobre medio ambiente más trascendental y polémico desde Primavera silenciosa“. Foster y Clark también proporcionan un detallado análisis de los contra-argumentos en respuesta a lo que ellos llaman los “liberales críticos” del libro. Pero no, Naomi está de todo menos POLARIZADA.

La estrategia de la polarización de posiciones intermedias

Hoy hablamos de sesgos cognitivos. Es decir, ser conscientes de qué sucede al señalar como “polarizadas” o “radicales” posturas como el “feminismo”. Hablamos de tomar consciencia de la perversión argumentativa que tienen algunos debates.

Señalar como “polarizadas” o “radicales” posiciones intermedias permite que la aceptación de acuerdos se incline. Debemos prestar atención a qué visiones se nos muestra como polarizadas. Mostrar una postura de consenso como la de Naomi Klein como una postura polarizada, condiciona la visión general de conjunto y permite desplazar el debate hacia una escala de opinión determinada o incluso dejar fuera de la escala otro tipo de visiones.

El concepto polarización determina los parámetros de diversidad de opinión para conformar grupos que deben llegar a acuerdos. Por ello, su ubicación incide en el consenso y en la extrapolación de resultados al conjunto de la sociedad. Esta desviación se puede aplicar a cualquier debate público donde encontramos, por ejemplo, a dos tertulianos “polarizando” dos posturas o dos columnas de opinión que establecen límites de pensamiento a uno u otro lado.

Las redes sociales nos muestran cómo se manifiesta  la polarización política en internet y por qué las divisiones son tan difíciles de superar. Los extremos son un terreno fértil para las campañas de manipulación informativa.

En lugar de tratar de forzar sus mensajes a la corriente principal, las campañas de desinformación se dirigen a las comunidades polarizadas e infiltran cuentas falsas dentro de ellas. Estas cuentas falsas interactúan con personas reales de esas comunidades para generar credibilidad. Una vez que se ha establecido su influencia, pueden introducir nuevos puntos de vista y amplificar las ideas divisorias e inflamatorias que ya están circulando. Es el equivalente digital al hecho de mudarse a una comunidad aislada y unida, usar sus propias peculiaridades del lenguaje y atender sus obsesiones e influir en sus ideas políticas. [Este artículo de MIT Technology Review y sus mapas explican con detalle todo este fenómeno]

El problema ya no es el acceso, es la selección. En un mundo en el que la información es infinita resulta difícil distinguir el buen periodismo del simple ruido. La tecnología evoluciona y ahora, además, lo hace más aceleradamente que en otros periodos de la historia. Mientras algunos perciben la tecnología como la causa del problema, otros encuentran en ella la solución. Pero la tecnología es solo como cualquier otro instrumento para un fin, y el fin sigue siendo la narración de las historias. Los expertos afirman que, para ser efectivos, los hechos deben integrarse en una narrativa.

La inteligencia colectiva es una forma de inteligencia que surge de la colaboración y concurso de muchos individuos, generalmente de una misma especie. Hoy es un término generalizado de la cibercultura o la sociedad del conocimiento. Amalio Rey os puede ayudar a entenderlo, debatirlo, analizarlo.

Peligros de la polarización unidireccional

Desviaciones de la ponderación en favor de uno de los polos

Por ejemplo, si creamos un grupo de opinión sobre la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo y establecemos como sujetos polarizados:

A1. Persona que está en contra del matrimonio igualitario bajo los argumentos: las personas homosexuales son enfermos mentales que viven en pecado y deben ser tratados psicológicamente y guiados espiritualmente para poder curarse y no hacerse daño a sí mismos ni a otros.

B1. Persona que está a favor del matrimonio igualitario bajo los argumentos: los ciudadanos deben tener los mismos derechos civiles sea cual sea su identidad, expresión u orientación sexual. La religión profesada por terceras personas tampoco puede influir en estos derechos.

Tendríamos, por tanto, a alguien completamente en contra y a alguien completamente a favor abriendo y cerrando esta escala de opiniones:

Es una escala lineal sencilla donde 1 representa la negación y 10 la aceptación, pondríamos en los extremos a nuestros dos sujetos señalados como visiones “polarizadas” y al resto del grupo, en posiciones intermedias. El consenso del grupo posiblemente se establecería en la escala 4, 5 o 6 de opinión.

Tomemos otro ejemplo: en un debate, lo normal es que encontremos un defensor o defensora de una visión machista, un defensor o defensora de una visión feminista, y varios invitados que median entre ellos. Al igualar como polarizada la visión “machista” y “feminista”, establecemos una opinión global de consensos en posiciones de machismo o feminismo “relativo”.

A2. Persona que está a favor de un machismo institucional y social: la mujer es inferior o diferente al hombre y, por tanto, merece unos derechos, oportunidades y privilegios limitados y adaptados a las consideraciones sociales atribuidas a su sexo biológico.

B2. Persona que está a favor de un feminismo institucional y social: los ciudadanos merecen igualdad de derechos, oportunidades y privilegios. Estos no deben ser condicionados por los roles de género que el contexto social atribuye a cada sexo biológico.

Aplicando esta escala de opción tendríamos, por tanto, una escala de 1 a 10 donde 1 representa el machismo, 10 el feminismo y el resto del grupo se situaría en posiciones intermedias. La conclusión del grupo posiblemente se establecería en la escala 4, 5 o 6 de opinión (parcialmente machistas-feministas). 

Consideración adicional: sesgos como el efecto Dunning-Krugger desviarán aun más la ponderación hacia la postura menos informada. Este sesgo es atribuido a una inhabilidad meta-cognitiva del sujeto de reconocer su propia ineptitud. A esto se suma que los individuos más competentes asumen, falsamente, que los otros sujetos tienen una capacidad equivalente o igual de respetable que la suya. Por tanto, aquellas personas más preparadas para tomar una decisión a partir de una opinión formada suelen ser quienes “más cedan” para alcanzar un consenso. Aquellos menos preparados para tomar una decisión suelen ser los individuos menos dispuestos a ceder y por tanto, los consensos suelen inclinarse hacia su postura.

Ponderaciones alternativas al considerar otras variables de polarización

Parece la situación más normal y justa en un debate o grupo de opinión, ¿verdad? Pues no, no creemos que así sea y os explicamos el porqué. La polarización del sujeto B debería estar determinada por el sujeto A que hemos elegido en la muestra. Por tanto:

Si A1 es: Persona que está en contra del matrimonio igualitario bajo los argumentos: las personas homosexuales son enfermos mentales que viven en pecado y deben ser tratados psicológicamente y guiados espiritualmente para poder curarse y no hacerse daño a sí mismos ni a otros.

B1 debería ser: Persona que está en contra del matrimonio tradicional bajo los argumentos: las personas heterosexuales son enfermos mentales que viven en pecado y deben ser tratados psicológicamente y guiados espiritualmente para poder curarse y no hacerse daño a sí mismos ni a otros.

Si A2 es: Persona que está a favor de un machismo institucional y social: la mujer es inferior al hombre y por tanto merece menos derechos, oportunidades y privilegios. Estos deben ser limitados a los roles de género atribuidos a su sexo biológico.

B2 debería ser: Persona que está a favor de un hembrismo institucional y social: el hombre es inferior a la mujer  y por tanto merece menos derechos, oportunidades y privilegios. Estos deben ser limitados a los roles de género atribuidas a su sexo biológico.

Aplicando esta opción tendríamos, por tanto, una escala de 1 a 10 donde 1 representa el machismo, 10 el hembrismo y el resto del grupo, en posiciones intermedias. La conclusión del grupo posiblemente se establecería en la escala 4, 5 o 6 de opinión (donde se situarían las visiones feministas).

Propuesta alternativa

Aplicar marcos de debate que corrijan los sesgos cognitivos

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Para un debate donde la inteligencia colectiva nos ayude a trazar soluciones de bien común, ambas partes deben entender que su objetivo final es compatible con los derechos civiles del conjunto de ciudadanos que componen el debate.

Piensa, por ejemplo, en estas dos estrategias de cómo construir IC. Una, en la que los individuos suponen que “lo mejor para el grupo es lo mejor para mi”. Y la alternativa, que consiste en poner el foco en sí mismos, adoptando la lógica de que: “elegir lo mejor para mí es también lo mejor para el grupo”. Desde mi visión personal, sesgada e incompleta, creo que la primera opción nos lleva a sistemas inteligentes y la segunda a sistemas estúpidos. ¿Por qué lo digo? Me acogeré a dos ejemplos sencillos.

Dos visiones:
– Lo mejor para el grupo es lo mejor para mi.
– Lo mejor para mi es lo mejor para el grupo.

En el primero de ellos, mientras intento moverme por una calle abarrotada y mis decisiones individuales me hacen sumarme o crear flujos de peatones que caminan en una dirección o en otra. Confiar en que todos tenemos un objetivo común (aunque nuestros destinos sean diversos) me hará sumarme al movimiento coordinado de los que van en mi dirección, respetando, además, a los que van en otra. Sin embargo, si en ese mismo momento se produce una situación de peligro que me haga creer que sólo algunos podrán salvarse y desconfiar del grupo ya que sus intereses se oponen a los míos, se producirán las temidas “avalanchas”  que pueden poner en crisis el agregado colectivo.

¿Cómo aplicarlo a debates polarizados?

Imagina el mismo grupo de debate al que en lugar de plantear la pregunta “¿Está usted a favor de prohibir a los homosexuales el derecho civil al matrimonio igualitario y/o prohibir las exhibiciones públicas de su amor?” >> para corregir el sesgo cognitivo del endogrupo se plantea la pregunta: “¿Está usted a favor de que un ciudadano con una orientación sexualidad o religión diferente a la suya pueda determinar cómo debe vivir su vida afectiva y condicionar el tipo de uniones civiles a las que tiene derecho?

Cambiaríamos el sesgo cognitivo del endogrupo por el de empatía. No se trata de heterosexuales prohibiendo derechos civiles a homosexuales. De igual modo que es absurdo e irresponsable un debate de homosexuales prohibiendo derechos civiles a heterosexuales (“lo mejor para mí es también lo mejor para el grupo”).

El debate trataría de si la opinión personal de un ciudadano puede condicionar los derechos civiles de otro… o lo que es lo mismo, si la opinión personal de otro ciudadano debe condicionar tus derechos. No es si yo puedo decir a otros cómo deben vivir sino si otros pueden decirme a mi cómo vivir (“lo mejor para el grupo es lo mejor para mi”).

Y planteado así, la respuesta parece clara para la mayoría.

 ¿Dónde se sitúa el pensamiento mayoritario? El sesgo cognitivo conocido como el efecto bandwagon es el responsable de que, de forma inconsciente, tendamos a estar de acuerdo con opiniones mayoritarias y alejadas de los extremos socialmente considerados como “polarizados” aunque la evidencia o nuestra razón nos indique lo contrario. Las discrepancias nos hacen sentir fuera de nuestra “zona de confort” así que, por regla general, el individuo tiende a adoptar el sentir mayoritario.

Ejemplos de cómo el diseño social ayuda a explicar conceptos complejos a través del grafismo · Buenas Prácticas vía Pictoline

¿Qué opinan quienes cuestionan el cambio climático?

Según The New York Times, la mayoría de los ataques a la ciencia climática provienen aquellas posiciones políticas contrarias a las iniciativas públicas que se han propuesto para combatir el calentamiento global. En lugar de negociar estas políticas y tratar de llevarlas hacia los principios del mercado libre, han optado por bloquearlas tratando de quitarle legitimidad a la ciencia que las sustenta. Y la opinión pública generada a partir de la polarización de las evidencias científicas ha ayudado a dilatar la presión social. Por ejemplo, ¿recordáis cómo justificaba hace unos años Mariano Rajoy el hecho de que el cambio climático no debe ser considerado como un asunto relevante?

“Yo sé poco de este asunto, pero mi primo (catedrático de física) supongo que sabrá. Y entonces dijo: He traído aquí a diez de los más importantes científicos del mundo y ninguno me ha garantizado el tiempo que hará mañana en Sevilla. ¿Cómo alguien puede decir lo que va a pasar en el mundo dentro de 300 años?”.  —M. Rajoy

Todas estas lógicas cambiantes dependen, habitualmente, de la misma táctica política subyacente: afirmar que la ciencia tiene incertidumbres y que hay serias dudas acerca de los hechos básicos. Pero hoy no vamos a hablaros de cambio climático, sino de cómo consiguen que no estemos actuando contra él.

¡Cuidado! Quizás no están condicionándote para que tengas una opinión concreta, pero sí dentro de qué escala debes tenerla.

Anexo 1: La identificación con el argumentador en lugar del argumento

Para algunos expertos, la implicación de los famosos en el movimiento contra el cambio climático puede ser un “arma de doble filo”, en palabras de la socióloga de la Universidad de Plymouth (Reino Unido) Alison Anderson. Los especialistas en sociedad y medio ambiente Maxwell Boykoff y Michael Goodman advertían de que la implicación de las celebrities en estas causas puede implicar una trivialización del mensaje y “reduce la propuesta de cambios críticos de comportamiento al dominio de la moda y la novedad, en lugar de influir en cambios sustanciales a largo plazo en la acción y el discurso popular”.

Daniel Pink en su libro To Sell Is Human: The Surprising Truth About Moving Others llega incluso a decir que todos estamos vendiendo nuestro punto de vista y nuestros intereses todo el tiempo. Gastamos mucha saliva persuadiendo, queremos que los demás vean el mundo a través de nuestros ojos y ganar discusiones, pero frecuentemente no funciona.

Cuando no funciona y no podemos hacer ver al otro que está equivocado, tendemos a pensar que simplemente el otro es tonto. La verdad está ahí y decide no verla. En palabras de Kathryn Schulz:

Una de las cosas que estudia la psicología social es cómo la pertenencia a un grupo introduce sesgos en nuestra percepción del resto. Así quedan definidos los conceptos de endogrupo, el grupo al que pertenecemos, y el concepto de exogrupo, el grupo al que no pertenecemos, esto es, el resto.

Es el que nos invita a estar de acuerdo con las personas que forman parte de nuestro entorno más cercano, como nuestra oficina o nuestro círculo de amigos. También lo podemos identificar cuando nos sentimos mas afines a aquellas personas que votan al mismo partido político que nosotros o animan al mismo equipo de fútbol.

Es el germen de muchas “fobias” a los pertenecientes al exogrupo: racismoxenofobiahomofobiamachismo… Y, por ello, muchas veces confundimos “discriminación” con “libertad de expresión“. Si lo piensa alguien que consideramos afín a nuestro grupo (aunque la característica que nos vincule en ese grupo no tenga nada que ver sobre el tema que se está opinando) tenderemos a empatizar más con esta opinión. Da igual que seamos conscientes de que ese mismo sesgo nos hacía quemar a las brujas, esclavizar a personas de otras razas, juzgar a mujeres por “solteronas” o, en su día, a los hombres o las mujeres divorciadas. La paradoja de tolerancia fue descrita por el filósofo austríaco Karl Popper (1902-1994) en 1945. Es una paradoja enmarcada dentro de la teoría de la decisión. La paradoja declara que si una sociedad es ilimitadamente tolerante, su capacidad de ser tolerante finalmente será reducida o destruida por los intolerantes. Popper concluyó que, aunque parece paradójico, para mantener una sociedad tolerante, la sociedad tiene que ser intolerante con la intolerancia.

La polarización es un terreno fértil para las campañas de manipulación informativa, como la que llevó a cabo Rusia para influir en las elecciones estadounidenses de 2016 (ver La derecha de EE. UU. retuiteó a troles rusos 30 veces más que la izquierda).

Es un sesgo que se repite: mientras menos informado y más limitado sea un grupo social, más incapaces seremos de aceptar normas sociales diferentes a las de nuestro grupo.

Este favoritismo endogrupal se denomina Paradigma del Grupo Mínimo y se pone en marcha a la mínima que se logra hacer que un individuo se etiquete como perteneciente a un grupo.

Por tanto, si somos hombres nos sentiremos más afines a las opiniones feministas que nos argumente otro varón y esos argumentos, aunque sean los mismos que use otra persona, serán más aceptados por “nuestra razón” mientras más nos identifiquemos con el grupo al que pertenece (ya sea porque pertenecemos a él o bien porque nos gustaría pertenecer a él). Otro ejemplo: un argumento social o político es más escuchado por los fans de un cantante o actor que si el argumento procede de un científico o experto en la materia al que no conocen.

CUIDADO:  tus sesgos cognitivos condicionan cómo interpretas, sientes y aplicas un argumento. En la década de 1990, la psicóloga social Ziva Kunda definió el concepto del razonamiento motivado debido al cual, es más probable que las personas lleguen a las conclusiones a las que desean llegar. Sé consciente de ello, amplía tu capacidad para empatizar con grupos que piensan diferente y aprende a identificar el efecto dunning-kruger en ti mismo y en los demás.

discriminar no es opinar

Anexo 2: El valor de los marcos conceptuales (Finding Frames)

En el proceso de generación de opiniones debemos no solo tener en cuenta la mentira o manipulación del otro, debemos considerar además, el “autoengaño”. Si bien mentir a los demás suele ser un acto consciente, el autoengaño no siempre es un proceso voluntario. El autoengaño es una de las facetas inherentes a la condición humana que nos concede una estabilidad excepcional para convertirnos en animales sociales. Todos los humanos sin excepción son altamente susceptibles al autoengaño que nos permite sostener creencias que pueden ser irracionales (y quizás, por ello, se extienden como la peste, las fake news, noticias falsas o los bulos), pero que nos permiten identificarnos con un grupo. La única forma de corregir estos sesgos cognitivos es siendo conscientes de ellos y actuando para compensarlos.

Al analizar cómo procesamos las mentiras de los políticos hay que tener en cuenta, además, que no nos llegan en bruto: generalmente ya aparecen en nuestro menú informativo convenientemente procesada por los líderes de opinión que elegimos para cocinarlas. Así incluso nos ahorramos el esfuerzo de buscar justificaciones: la cadena de turno nos hace el trabajo sucio de evitarnos la disonancia cognitiva. Incluso cuando todas las partes aceptan que el actual sistema de gestión de los recursos naturales no funciona, el modo en el que se enmarca el debate prejuzga quién es responsable del problema y de quién depende la solución.

Al profesor George Lakoff le agrada comenzar sus clases universitarias advirtiendo lo siguiente: “No penséis en un elefante”. Por supuesto, a los estudiantes les resulta imposible no hacerlo.

Este académico lingüístico de la Universidad de California en Berkeley, en su libro No pienses en un elefante: Lenguaje y debate político, argumenta que en Estados Unidos los republicanos son mejores a la hora de enmarcar los debates y, como resultado, ganan la mayoría de ellos. No se trata de encontrar un buen argumento: se trata de encontrar un buen marco de debate.

Lakoff nos advierte de que los marcos son especialmente peligrosos porque a menudo son inconscientes, ya que las personas no necesariamente perciben que existan o que les influyan en su toma de decisiones.

Esto explica en parte por qué los marcos son tan poderosos y por qué el marco puede perdurar en el tiempo una vez establecido: si no eres consciente de su existencia no podrás cambiarlo.

The Common Cause Handbook es una investigación sobre la vinculación que existe entre valores y marcos (estructuras mentales inconscientes) que influyen en el comportamiento. Sugiere nuevos caminos de trabajo muy relacionados con la propuesta de investigación Finding Frames: New Ways to Engage the UK Public in Global Poverty (versión en español). Basado en el estudio anterior, examina la posibilidad de utilizar la teoría de los marcos como una herramienta práctica para volver a implicar a la ciudadanía con la pobreza global.

Creas lo que creas, con Internet a la mano, aún si estás equivocado podrás armar un buen muro de opiniones que hagan un cómodo pero erróneo colchón sobre lo que crees. Y tu burbuja informativa probablemente se dedique a retroalimentar tu propia visión. Incapaces de discernir entre lo que sabemos y lo que pretendemos saber, en última instancia nos convertimos en víctimas de nuestra propia pereza y falta de honradez intelectual.

CUIDADO: El posicionamiento de una idea o argumento se refiere a cómo se sitúa dentro de un marco conceptual que lo engloba. Para crear un marco conceptual hay que modificar la forma en que las personas perciben, analizan o se sienten al identificarse con esa idea dentro de un contexto.

Anexo 3: La ilusión de profundidad explicativa en la polarización

En otro estudio clásico, realizado por los psicólogos Charles LordLee Ross y Mark Lepper, se presentaban análisis falsos sobre la pena capital a partidarios y detractores de la misma. Uno de los análisis venía a decir que en los estados donde se aplicaba la pena de muerte se había conseguido reducir el número de homicidios; otro decía justo lo contrario. Gracias a este enjuiciamiento selectivo, los participantes estaban más polarizados que al principio después de haber sido expuestos todos ellos a las mismas evidencias: los detractores eran más detractores y los partidarios, más partidarios.

En muchos casos, cuando creemos tener una verdad absoluta en la mano, sólo estamos demasiado confiados sobre nuestras impresiones, esto se llama la ilusión de profundidad explicativa.

La técnica Feynman, que en principio es un sistema de aprendizaje que ayuda a identificar los conceptos que no manejas bien, puede ayudar a demostrar quién tiene razón o cuanto menos, llegar a un consenso a medio camino entre los interlocutores de un debate. La técnica se basa en el rasgo cognitivo de que se aprende mejor explicando.  Ante la situación: si no sabes algo, lo mejor que puedes decir es “no lo sé”, las personas no hacen esto. Dicen lo primero que se les pasa por la cabeza que ha de ser correcto y lo defienden a capa y espada.

En este caso no se ha desarrollado lo suficiente la modestia epistemológica: conciencia de lo poco que sabemos y podemos llegar a saber en proporción al todo.  Si en el problema que debe analizarse subyace el más mínimo tinte político, somos aún más incompetentes aunque las cuestiones requirieran nociones de análisis básico como también refleja este estudio sobre Numeridad motivada y autogobierno ilustrado de Kahan y Peters.

Comments (4)

  • Rosa . 26 abril, 2018 . Responder

    Excelente, muchas gracias!, me gustaría lo extrapolaran a litigios limítrofes entre países.

    • (Autor) Diseño Social . 3 julio, 2018 . Responder

      Entonces no te pierdas nuestro segundo post 🙂

  • amalio . 24 abril, 2018 . Responder

    Muy buen post. Potente y nutriente. Bien escrito y con buenas referencias. Acabo de escribir en estos días un apartado de mi libro sobre IC que trata sobre la “Polarización Grupal”. Coincidimos en algunos puntos. Muchas gracias por profundizar en estos temas de los que poca gente habla…

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