4.2 LA TECNOLOGÍA NOS AYUDA A LA ACCESIBILIDAD PERO ¿TAMBIÉN A LA COMPRENSIÓN?

La velocidad del cambio tecnológico nos lleva por derroteros increíbles, a veces más fugaces que lo que quisiéramos, donde la flexibilidad para adaptarse a los cambios y la reinvención es casi una obligación. Este desarrollo tecnológico se encuentra con contradicciones constantes. Seguimos innovando pero a veces solo para corregir los errores de innovaciones anteriores.

La posibilidad de realizar trámites por medio de Internet tiene enormes ventajas de tipo social y medioambiental. Tanto las administraciones públicas como el sector privado avanzan poco a poco en desarrollar interfaces web que permiten al usuario realizar en remoto trámites que típicamente realizaban las personas físicamente en persona.

Estamos al borde de una revolución tecnológica que fundamentalmente alterará nuestra forma de vivir, trabajar y relacionarnos. En su escala, el alcance y la complejidad, la transformación será diferente a todo lo que el género humano ha experimentado antes. Todos somos conscientes, y por tanto responsables, de este nuevo contexto de consecuencias positivas y negativas donde la única herramienta que tenemos para minimizar los aspectos negativos y potenciar los positivos es el conocimiento.

Gracias al mundo digital, ahora tenemos acceso y podemos compartir unos recursos impensables hace unas cuantas décadas. La potencia del mundo digital se multiplica cuando la conectamos e integramos al mundo físico.

La adaptación a este contexto no es fácil. Los cambios siempre generan oportunidades y miedo, y ahora los cambios son más constantes y fluctuantes que en cualquier otra época. Adaptarnos no significa dejar que alguien externo decida cómo será nuestra vida, sino que mediante el conocimiento y el pensamiento crítico podamos dibujar un futuro aprovechando las “brechas” de oportunidades que permite el mundo digital, conectado, en red y distribuido.

Esta forma de reconstruir y reimaginar la realidad del mundo físico es herencia de la cultura del software libre: una ética –la hacker– que busca la creatividad, el poder horizontal, la pasión en lo que hacemos y la colaboración y compartición. Por naturaleza, la ética hacker busca replantear y rehacer la realidad, con una clara voluntad de mejorarla.

Los ordenadores nos ayudan a tener mejor memoria e Internet nos permite acceder al conocimiento ilimitado. La aceleración que ha generado la famosa ley de Moore ha terminado actuando como factor multiplicador de la tecnología. La progresiva digitalización nos lleva a un mundo hiperconectado. La computación es cada vez más ubicua y hay capacidad de almacenamiento de información casi ilimitado para todos.

Teóricamente avanzamos hacia un mundo con igualdad de oportunidades en el que acceso al conocimiento puede ser igual desde cualquier lugar del mundo y con menos fronteras. No obstante, también caminamos hacia un mundo más competitivo. Sabemos que la tecnología no tendrá los mismos efectos positivos para todos: la informatización conlleva la desaparición de puestos de trabajo, un fenómeno que no se detiene y que todavía no ha tocado techo. O por poner otro ejemplo, los conflictos derivados de la privacidad o la seguridad.

Pese a todo, la curiosidad sigue moviendo el mundo. Y esta es la esencia de nuestra “lucha contra la caja negra”, es decir, de evitar que un día nos demos cuenta de que no entendemos el mundo en que vivimos, y de que somos esclavos de las decisiones de los demás. Y solo podemos aceptar y pagar, porque alguien decidirá qué tecnología tengo que pagar y cuando debo hacerlo.

Accesibilidad & Usabilidad:
hagamos webs cada vez más accesibles… y comprensibles.

Personas con discapacidad visual o motora son las más beneficiadas por estas tecnologías. Los dispositivos actuales (ordenadores o teléfonos inteligentes) incorporan sistemas automáticos de lectura para personas invidentes, siendo los formularios web los más fáciles de rellenar para estas personas. También personas con dificultad para visualizar formularios en papel se benefician de la posibilidad de zoom en pantalla de formularios electrónicos. Los controles de errores que se implementan en los formularios electrónicos, y las ayudas como listas de opciones, también facilitan la cumplimentación y evitan rechazos por fallos en la información aportada, que tradicionalmente suponía tener que regresar otro día a realizar el trámite. Por último, la posibilidad de realizar el trámite desde casa evita desplazamientos, y esto es una comodidad para muchas personas y una enorme ventaja para personas con dificultad para desplazarse a una oficina.

En concreto, al hablar de accesibilidad Web se está haciendo referencia a un diseño Web que va a permitir que estas personas puedan percibir, entender, navegar e interactuar con la Web, aportando a su vez contenidos. Cualquier persona ha de tener acceso a la web independientemente del tipo de hardware, software, infraestructura de red, idioma, cultura, localización geográfica y capacidades de los usuarios.

La accesibilidad Web engloba muchos tipos de discapacidades, incluyendo problemas visuales, auditivos, físicos, cognitivos, neurológicos y del habla. El documento “Cómo utilizan la Web personas con discapacidad” muestra la forma en la que diferentes discapacidades pueden dificultar la utilización de la Web e incluye algunos escenarios de personas con discapacidad utilizando la Web.

La Web es un recurso muy importante para diferentes aspectos de la vida: educación, empleo, gobierno, comercio, sanidad, entretenimiento y muchos otros. Es muy importante que la Web sea accesible para así proporcionar un acceso equitativo e igualdad de oportunidades a las personas con discapacidad. Una página Web accesible puede ayudar a personas con discapacidad a que participen más activamente en la sociedad.

La Web ofrece a aquellas personas con discapacidad una oportunidad de acceder a la información y de interactuar.

En el proceso de transmisión que supone una web puede haber trabas en la transmisión de información en alguno de los tres puntos de la comunicación:

Por tanto, cualquier persona ha de tener acceso a la web independientemente del tipo de hardware, software, infraestructura de red, idioma, cultura, localización geográfica y capacidades de los usuarios.

Para que el acceso a la información sea realmente universal Internet y nuestras web deben estar adaptados a todo tipo de público. La Accesibilidad web significa que todas las personas puedan hacer uso de la web. Es poder usarla y también, saber para qué podemos usarla.

A medida que esperamos más de la tecnología, ¿esperamos menos de los demás? Sherry Turkle estudia la manera en que nuestros dispositivos y las personas conectadas en línea están redefiniendo la comunicación y las conexiones humanas; y nos pide que pensemos seriamente en los nuevos tipos de conexiones que deseamos tener.

La formación en arte, filosofía, humanidades o sociología están desprestigiadas mientras que los perfiles “tecnológicos” cada vez adquieren más valor. El pensamiento formativo cada vez es más pragmático y apela a la necesidad de poner nuestro foco y recursos en carreras ‘con futuro’ como la ingeniería, medicina o empresariales.

Sin embargo, hay empresas punteras que están encontrando valor en especialistas en filosofía, historia y literatura. ¿Qué es lo que encuentra esta compañía en las humanidades que no están viendo los demás? Se han dado cuenta de que no pueden poner todo su esfuerzo exclusivamente en los ingenieros. Necesitan la parte social. Necesitan estudiar la empatía, la emoción y la cultura en un mundo más global.

“Recientemente, el vicepresidente de Google anunció que contratará a más de 4.000 personas doctoradas en humanidades en los próximos años”.

Pero el reclamo no es solo encontrar un trabajo bien remunerado. También hay oportunidades para emprender y participar en proyectos que tienen impacto sobre el mundo.

Pero las ong y los emprendedores sociales deben ser conscientes de que deben integrar más conocimientos de programación y los nuevos lenguajes digitales, estar más dispuesto a colaborar y experimentar.

Es importante incorporar nuevas nociones básicas de programación, emprendimiento digital y crítica práctica.

En la búsqueda de esta nueva concepción The Age of Big Data, de Chris Anderson, ha sido una gran ayuda para impulsar esta visión. Fue una llamada de atención. Nos impactó el mensaje de que había llegado la época de los datos. Da igual tus teorías porque las preguntas surgen del análisis de datos. A partir de allí se elaboran. Antes, las grandes conclusiones se establecían sobre datos muy pequeños. No podemos quedarnos fuera de la importancia que tienen las nuevas tecnologías y su influencia en la sociedad.

El cáncer es cada vez más, un problema global. La población envejece y las personas afectadas por estas enfermedades son más frecuentes. Más de un millón de personas mueren cada año en Europa debido al cáncer. Para intentar acelerar la investigación en cáncer nace MedBravo, un proyecto sin ánimo de lucro que pretende acercar a pacientes y hospitales, facilitando el acceso de la información sobre ensayos clínicos. ¿Has pensado en todo lo que se puede conseguir con los datos y el conocimiento que tenemos los miembros y voluntarios de las asociaciones?

Por ejemplo: En Nueva York se han digitalizado 40.000 menús del siglo 18 al 21. ¿Te imaginas el valor que eso puede tener para los chefs de la ciudad? Revela hábitos históricos, la influencia de la inmigración sobre la comida, información histórica accesible desde una enorme base de datos. Biólogos marinos pueden saber qué veranos tuvieron muchas ostras y cuáles no. Un escritor puede averiguar lo que sus personajes comían en un restaurante típico de Nueva York en 1942. El chef Rich Torrisi dijo en un artículo, en The Globe and Mail, que este proyecto ha sido la principal inspiración para crear su nuevo restaurante.

¿Qué tal si las ONG empezamos a utilizar también las virtudes del Big Data?